El homicidio ocurrió en un establecimiento público de Leiva mientras la víctima compartía con su pareja actual.
El asesinato del patrullero de la Policía Nacional Elkin David Orozco González, de 26 años, perpetrado en el departamento de Nariño, ha desatado una profunda ola de consternación colectiva. Aunque inicialmente el hecho se asoció de forma preliminar con las alarmas nacionales por un posible ‘plan pistola’, el caso es ahora materia de rigurosa investigación penal.
La acción criminal se registró el pasado domingo 7 de junio, alrededor de las 9:31 de la noche, en el municipio de Leiva, en el suroccidente colombiano. El uniformado, quien estaba adscrito formalmente a la Estación de Policía de Consacá, recibió varios impactos de bala con un arma de fuego de corto alcance que le provocaron heridas de extrema gravedad en el tórax.
Un reporte inicial de las autoridades locales señala que Orozco González no se encontraba ejerciendo funciones oficiales ni portaba su uniforme institucional al momento del atentado. El joven vallenato se había trasladado hasta esa localidad con el único propósito de aprovechar sus días de descanso reglamentario en compañía de sus allegados.
La noticia del deceso se extendió rápidamente por las redes sociales, provocando numerosas manifestaciones de solidaridad hacia los seres queridos del funcionario. En la capital del Cesar, de donde era nativo, sus amigos de infancia y vecinos lo recordaron como un ciudadano ejemplar y un policía con un alto sentido de la responsabilidad.
Por su parte, la Alcaldía de Consacá emitió un comunicado oficial expresando sus condolencias institucionales y rechazando categóricamente cualquier acto de violencia que atente contra la fuerza pública. Los compañeros de la estación donde laboraba el patrullero también manifestaron su dolor ante la inesperada pérdida de un miembro activo del cuadrante.
En la escena del crimen, personal forense y de policía judicial recolectó diversos elementos materiales probatorios para iniciar las pesquisas pertinentes. Las primeras declaraciones de los testigos presenciales apuntan a que el ataque fue ejecutado de manera sorpresiva por un sujeto desconocido que huyó inmediatamente del lugar.
El cuerpo del uniformado permanece en la sede de Medicina Legal del departamento de Nariño mientras se surten los trámites legales y de necropsia requeridos. Los familiares del uniformado agilizan los procesos logísticos para realizar el traslado del féretro hacia el norte de Colombia durante el transcurso de las próximas horas.
La comunidad vallenata prepara un recibimiento con honores para acompañar el sepelio y brindar apoyo emocional a los padres del joven asesinado. Mientras tanto, el comando de la Policía de la región mantiene un despliegue especial en la zona para recopilar videos de seguridad que faciliten la captura de los autores materiales.


