Un historial de violencia intrafamiliar y la decisión de la hija de las víctimas de no continuar con el agresor habrían sido las causas que desencadenaron el brutal crimen.
La tranquilidad de la vereda Piedra Azul, en el sector conocido como “La Invasión” en El Carmen de Bolívar, se rompió de manera trágica con el hallazgo de los cuerpos sin vida de Alberto Esteban Arias Torres, de 55 años, y su esposa Yakelin Teherán Díaz, de 51. La pareja, ampliamente reconocida en el municipio por su liderazgo espiritual y su participación activa en una congregación cristiana local, fue atacada con sevicia al interior de la vivienda-finca que habitaba, desatando una profunda ola de indignación y dolor entre los moradores de la subregión de los Montes de María.
Las pesquisas iniciales de la Policía de Bolívar y la Fiscalía General de la Nación dieron un giro contundente en las últimas horas al identificar al presunto autor material del crimen. Las indagaciones preliminares apuntan a que el doble asesinato corresponde a una retaliación por problemas familiares y violencia intrafamiliar, lo que descarta inicialmente la hipótesis de un hurto y concentra las acciones operativas en el entorno más cercano de los fallecidos para esclarecer los móviles del hecho.
Una ruptura sentimental como detonante
Los elementos materiales probatorios recopilados por los investigadores señalan como principal sospechoso a Alfonso Carlos Mieles, quien era la pareja sentimental de la hija de Yakelin e hijastra de Alberto. De acuerdo con la línea investigativa de la institución armada, la joven había decidido poner fin a la relación afectiva recientemente, una determinación que desató una reacción violenta por parte del sujeto, quien presuntamente descargó su furia contra los padres de la mujer en una vivienda del sector Piedra Azul.
El agresor aprovechó el vínculo de confianza y el libre acceso a la parcela para sorprender a los esposos en horas de la noche. Tras cometer los homicidios, el señalado responsable huyó con rumbo desconocido, aprovechando la oscuridad de la zona rural y la distancia entre las viviendas vecinas para evadir el cerco policial inicial que se desplegó tras recibir las llamadas de alerta ciudadana.
Evidencias de la sevicia en la escena
La inspección judicial realizada por las unidades forenses de la Sijín y el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) dejó al descubierto los extremos niveles de violencia empleados en el ataque. En una de las habitaciones del inmueble, tendida sobre una colchoneta, los uniformados hallaron el cadáver de Yakelin Teherán Díaz, quien presentaba una herida abierta y un trauma severo en la zona de la cabeza provocado por un objeto contundente.
La situación en el exterior de la propiedad era aún más compleja para las autoridades encargadas del levantamiento. En el patio de la casa-finca, los peritos descubrieron el cuerpo calcinado de Alberto Esteban Arias Torres, de 55 años, depositado en el fondo de un hueco excavado en la tierra, donde el criminal le prendió fuego en un intento por desaparecer los restos y borrar los rastros de la agresión antes de abandonar el sitio.
Antecedentes judiciales del presunto homicida
En el proceso de verificación de datos a través del Sistema Penal Oral Acusatorio (SPOA), los investigadores de la Fiscalía General de la Nación descubrieron que Alfonso Carlos Mieles posee antecedentes activos en los archivos judiciales del país. El sospechoso registra dos anotaciones previas por el delito de violencia intrafamiliar, situación que ratifica las denuncias previas que existían sobre su conducta agresiva dentro del núcleo familiar.
Estas alertas previas coinciden con los testimonios entregados por allegados a las víctimas, quienes manifestaron que la convivencia del hombre con la hija de la lideresa comunitaria estuvo marcada por constantes conflictos y amenazas. La intervención de los padres para proteger a la joven de los episodios de abuso habría incrementado los resentimientos del agresor, consolando la hipótesis de la venganza planificada.
Recompensa y operativos de búsqueda en marcha
Para acelerar los resultados de las investigaciones y lograr la pronta judicialización del responsable, la Gobernación de Bolívar anunció el pago de una recompensa de hasta 10 millones de pesos a quien entregue datos certeros sobre el paradero de Mieles. El comando del departamento de Policía, liderado por el coronel Diego Fernando Pinzón Poveda, confirmó el despliegue de un grupo especial de Inteligencia que adelanta labores de registro en el casco urbano y las salidas viales de la subregión.
Las autoridades locales informaron que se habilitaron canales de comunicación confidenciales para que los habitantes de El Carmen de Bolívar aporten detalles que faciliten la ubicación del prófugo bajo absoluta reserva de identidad. El oficial reiteró el rechazo institucional ante este acto de intolerancia intrafamiliar y aseguró que todas las capacidades de la Policía Nacional permanecen activas en los Montes de María para evitar que el caso quede en la impunidad.
Luto en las asociaciones productivas rurales
La muerte de Yakelin Teherán Díaz causó un impacto directo en los procesos de desarrollo social del municipio, debido a su rol como integrante activa de la Asociación de Mujeres Emprendedoras de Sierra Venado (Asomesive). Esta organización comunitaria agrupa a productoras agrícolas dedicadas a la transformación de materias primas locales como la yuca, el ñame y el popocho para la comercialización de harinas, un proyecto que le había ganado el aprecio de la población civil.
Voceros de la Red de Inclusión y líderes comunitarios de El Carmen de Bolívar emitieron comunicados públicos expresando sus condolencias a los familiares y exigiendo justicia a los entes de control. Los cuerpos de los esposos permanecen en la morgue de Medicina Legal para las evaluaciones correspondientes, mientras los miembros de la congregación cristiana a la que asistían organizan jornadas de oración y vigilias en memoria de la pareja.


