Para sobrevivir y costear sus controles médicos, pide dinero en las calles y buses de la capital tras quedar sin apoyo económico ni familiar. En el año 2000, María Consuelo Córdoba se trasladó desde Istmina, Chocó, hacia Bogotá junto a su entonces pareja para buscar oportunidades laborales. Tras negarse a regresar a su municipio de origen como se lo exigía

