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Uribe invitó a los grupos armados de Colombia a no votar por Cepeda porque este no dudaría en extraditarlos

La propuesta del expresidente ha sido vista por distintos sectores como el anuncio de beneficios judiciales para el narcoterrorismo si Colombia elige a Valencia como presidente.

Desde el municipio de Segovia, Antioquia, el expresidente Álvaro Uribe Vélez envió un mensaje directo a las estructuras criminales que operan en el país para que no confíen sus votos ni su respaldo al candidato Iván Cepeda. El líder del Centro Democrático argumentó que el aspirante del Pacto Histórico carece de firmeza frente a la administración de Donald Trump y terminaría entregando a los cabecillas a la justicia norteamericana ante la presión de Washington.

Este pronunciamiento surge en un clima de polarización por la política de “paz total”, la cual ha permitido que más de 200 órdenes de captura contra miembros del ELN y el Clan del Golfo fueran suspendidas para avanzar en diálogos. Según Uribe, estos beneficios jurídicos son frágiles ante el actual panorama internacional y dependen de la voluntad de un sector político que, a su juicio, históricamente ha traicionado a sus aliados bajo coacción externa.

“Aquí en Segovia, un mensaje al ELN, a la FARC, a las autodefensas gaitanistas, al Clan del Golfo. No se confíen de Cepeda. Apenas sienta un apretón de Estados Unidos, los entrega. Ellos saben de la traición, como en Cuba y en Venezuela. Con Paloma las cosas son en serio. Un sometimiento a la justicia, de acuerdo con la Constitución, de frente”, expresó el exmandatario en su video.

Para el jefe de la oposición, la actual política exterior de Donald Trump generará un “apretón” diplomático que forzaría a Cepeda, de llegar al poder, a retomar las extradiciones de manera masiva. Uribe utilizó los ejemplos de Cuba y Venezuela para ilustrar lo que denomina una cultura de “traición” dentro de los movimientos de izquierda, sugiriendo que los grupos armados quedarían desprotegidos a pesar de los acuerdos vigentes con la actual administración.

A raíz de esto, múltiples sectores políticos y de opinión han cuestionado con dureza las palabras de Uribe, advirtiendo que su discurso constituye un ofrecimiento directo de beneficios judiciales para el narcoterrorismo si Colombia elige a Paloma Valencia como presidente. El argumento del exjefe de Estado de que con su candidata las cosas “son en serio y de frente” ha sido interpretado como una promesa tácita de no extradición y de un marco penal flexible para convencer a los capos de retirar su apoyo a la izquierda.

Diversos analistas señalan la profunda contradicción en la que incurre el Centro Democrático con este giro en su narrativa. Resulta paradójico que el mismo partido que ha culpado sistemáticamente al gobierno de Gustavo Petro por el fortalecimiento de las organizaciones criminales, recurra ahora a seducir a estos mismos grupos armados en las regiones, prometiéndoles una supuesta estabilidad jurídica que blindaría a los narcotraficantes que tanto daño le han hecho al país.

Finalmente, la polémica deja en evidencia el pragmatismo electoral de la derecha en la recta final de la campaña. Al intentar restarle apoyo al Pacto Histórico en los territorios con control criminal, la propuesta de someterse ante una eventual presidencia de Valencia termina adoptando un tono de negociación cuestionable, donde la extradición histórica bandera de mano dura del uribismo pasa a ser utilizada como una ficha de cambio para ganar el favor de los peores capos y terroristas de la nación.

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