Una disputa por un predio salpica al histórico diez de la Selección Colombia tras la vandalización de una vivienda en Santa Marta.
Una severa denuncia por presuntas amenazas con armas de fuego y la demolición ilegal de una vivienda tiene en el centro de la polémica al exfutbolista Carlos Alberto Valderrama Palacio y a su esposa, Elvira Redondo. El caso, que ya está en manos de la Fiscalía General de la Nación, escaló a los tribunales tras fallar los intentos de mediación entre las partes involucradas en la capital del Magdalena.
La acusación formal fue realizada públicamente por Ricaurte Tobías Redondo Guarnizo, quien además de ser el afectado, es cuñado del legendario deportista samario. Según el denunciante, los hechos se originaron por la disputa de un terreno ubicado en el barrio Aeromar, una zona residencial cercana al aeropuerto Simón Bolívar de Santa Marta, donde asegura haber habitado de forma continua durante los últimos 16 años.
El detonante de la confrontación judicial comenzó a mediados del mes de abril, cuando presuntamente un grupo de sujetos desconocidos irrumpió de manera violenta en la propiedad. Redondo Guarnizo relató detalladamente en un video difundido por redes sociales que el hostigamiento inicial no fue dirigido a él directamente, sino hacia su núcleo familiar más vulnerable en momentos en que se encontraban solas.
“El día 14 de abril asistieron un grupo armado a la casa de mi hija, que estaba con mis nietas, una niña de cinco años y una de dos. Mostrando armas de fuego y amenazándolas a ellas que me dijeran a mí que me saliera de un lote”, afirmó la supuesta víctima en su declaración audiovisual.
El afectado fue enfático al vincular al exmediocampista y a su círculo íntimo como los determinadores del asedio criminal para obligarlo a desalojar el área. En sus propias palabras recopiladas durante el testimonio grabado, sostuvo sin titubeos la procedencia de los atacantes: “Las personas que acudieron a amenazar a mi hija venían de parte del pibe Valderrama y su mujer”.
Ante el inminente riesgo reportado por la presencia de personas armadas, el denunciante acudió al día siguiente ante los despachos judiciales para formalizar el denuncio escrito. Debido a la gravedad de los testimonios aportados, el ente acusador le otorgó de inmediato una orden de protección especial respaldada por patrullas de la Policía Metropolitana para salvaguardar su integridad física.
La situación pasó a mayores una semana después, cuando el ciudadano retornó al inmueble en compañía de los uniformados asignados para su custodia y descubrió que la edificación ya no existía. Redondo Guarnizo constató que la estructura de su hogar había sido reducida por completo a escombros y que todas sus pertenencias de valor habían sido sustraídas del lugar.
“Llegamos a la casa de Aeromar y resulta que encontramos a las personas que amenazaron a mi hija en el predio. La casa me la habían tumbado y me habían robado todos los enceles y cosas y hasta medicamentos”, aseveró con indignación el afectado.
El impacto del desalojo forzado se agrava por el delicado estado de salud que padece el cuñado del ídolo deportivo, quien requiere de tratamientos médicos especializados de manera permanente. “Yo soy paciente renal crónico y paciente oncológico”, recalcó el ciudadano, argumentando que el hurto de sus fármacos esenciales pone en peligro inminente su estabilidad biológica.
A nivel judicial, la Fiscalía 17 de Santa Marta programó una audiencia obligatoria para que las partes intentaran resolver la disputa por la vía pacífica. Según el querellante, la cita jurídica fracasó rotundamente debido al ausentismo total de la contraparte, concluyendo su intervención con un enérgico llamado de alerta “Ni Elvira Redondo ni el pibe Valderrama asistieron ni acudió ningún abogado en su representación. Esta denuncia la hago porque temo por la vida mía y de mi familia”.


