La víctima estaba amarrada, presentaba señales de tortura e impactos de bala; el cuerpo fue encontrado tras escucharse varias detonaciones de arma de fuego.
Como Jhan Carlos fue identificado el joven que fue encontrado el sábado poco antes del mediodía en una zona boscosa del sector conocido como El Potrero, en el barrio Los Alpes B. El hallazgo se produjo luego de que residentes de la zona alertaran a las autoridades sobre el avistamiento de un cadáver que yacía entre la maleza con visibles signos de violencia.
La víctima, quien residía en el barrio San Fernando, fue hallada con sus piernas y manos amarradas y múltiples impactos de bala en la cabeza, lo que indica una ejecución de máxima sevicia. De acuerdo con las primeras indagaciones, el joven habría sido sacado de su vivienda mediante engaños por sujetos desconocidos que lo trasladaron hasta este punto desolado para acabar con su vida.
Un elemento determinante en la escena del crimen fue un pedazo de cartón dejado sobre el cuerpo con el mensaje “por golfo HP”, lo que vincula el hecho a una retaliación criminal. Esta firma es característica de las disputas que mantienen las estructuras armadas en la ciudad por el control absoluto de las rentas ilícitas derivadas de la venta de estupefacientes y extorsiones.
El homicidio ha encendido las alarmas en la Policía Metropolitana, ya que el uso de letreros intimidatorios sugiere una guerra frontal por el dominio territorial y el microtráfico en las estribaciones de la Sierra Nevada. Los investigadores analizan si el mensaje dejado por los sicarios busca señalar a la víctima como colaborador de un bando contrario o si es una estrategia de distracción.
Jhan Carlos tenía un tatuaje distintivo en su brazo derecho, vestía una bermuda blanca y un suéter negro al momento de ser interceptado por sus verdugos. La comunidad de Los Alpes B manifestó sentir un profundo temor, pues aseguran que el sector se ha vuelto un escenario recurrente para el abandono de cuerpos y ajustes de cuentas.
Las unidades de criminalística realizaron los actos urgentes bajo estrictas medidas de seguridad, dada la peligrosidad de la zona donde operan bandas dedicadas al sicariato y la extorsión. Se recolectaron evidencias balísticas y testimonios de habitantes de la zona, para intentar reconstruir la ruta que siguieron los agresores antes de abandonar el cuerpo en el lote cercano a Timayui.
El cuerpo fue trasladado a Medicina Legal mientras los familiares exigen justicia y claridad sobre las circunstancias en las que el joven fue entregado a sus asesinos. Este suceso engrosa la lista de muertes violentas en Santa Marta, donde el control de los barrios periféricos por parte del crimen organizado sigue cobrando vidas en medio de un silencio impuesto por el miedo.


