El estruendo de los disparos en un establecimiento nocturno marcó el fin de la carrera y la vida de un militar que esperaba su retiro tras décadas de servicio.
La tranquilidad del municipio de Agustín Codazzi, en el departamento del Cesar, se vio fracturada la noche del pasado sábado 25 de abril. Un ataque sicarial perpetrado en el establecimiento comercial “El Neón Bar” dejó como saldo dos hombres fallecidos, en un hecho que ha causado conmoción por la naturaleza de las víctimas y la frialdad de las imágenes registradas.
De acuerdo con el reporte oficial de las autoridades, el atentado ocurrió aproximadamente la noche del sábado a las 7:36 p. m. en la intersección de la carrera 16 con la calle 9. En este lugar, sicarios que se desplazaban a pie irrumpieron de manera violenta, accionando sus armas contra la humanidad de un hombre que se encontraba departiendo en el sitio.
La víctima accidental de este hecho fue identificada como Wilmer José González Rodríguez, de 41 años, un soldado profesional activo y natural de El Copey. El uniformado se encontraba disfrutando de su tiempo de permiso en una de las mesas del local, ajeno por completo a la incursión criminal que se gestaba en la entrada del establecimiento.
Las cámaras de seguridad del recinto captaron una secuencia estremecedora que ahora sirve como prueba reina para los investigadores judiciales. En el material audiovisual se observa cómo el sicario persigue a su objetivo entre el mobiliario; en medio de la ráfaga de disparos, uno de los proyectiles se desvió e impactó en el tórax del militar.
Un detalle que ha impactado a la comunidad es la reacción inicial de González Rodríguez tras ser herido por el proyectil errático. En las imágenes se aprecia que, tras el cese del fuego, el soldado se levanta de su silla y abandona el lugar caminando con aparente normalidad, sin percatarse de que la herida interna que acababa de sufrir era mortal.
Mientras tanto, en el suelo del bar quedó sin vida Jhon Eduar Oñate Mercado, de 36 años, quien era el objetivo real del atentado sicarial. Según testigos, Oñate Mercado se desempeñaba como prestamista y residía en el barrio Buenos Aires, sector donde también vivía el soldado que terminó siendo víctima colateral de este ajuste de cuentas.
En el lugar de los hechos, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) realizó el levantamiento de los cadáveres y recolectó evidencias balísticas de importancia. Un hallazgo que generó alarma entre las autoridades fue un panfleto dejado por los victimarios, el cual contenía mensajes alusivos a organizaciones armadas ilegales que operan en esta zona del norte del Cesar.
La pérdida de González Rodríguez ha causado un profundo dolor en su institución, pues el uniformado estaba a solo meses de cumplir el tiempo reglamentario para acceder a su jubilación. Actualmente, la Policía Nacional mantiene operativos en los alrededores de Codazzi para identificar a los responsables, quienes huyeron del sitio caminando tras perpetrar el crimen.


