Familia señalan que una afectación en el hígado provocada durante la intervención quirúrgica habría desencadenado la muerte de la comerciante en Santa Marta.
Luto en el sector comercial de Santa Marta por la partida de María Lucila Aparicio Díaz, de 54 años de edad, fundadora y propietaria de Restaurantes Casanare. La reconocida empresaria perdió la vida días después de haberse sometido a un procedimiento quirúrgico de extracción de vesícula, conocido como colecistectomía.
El caso inició cuando Aparicio Díaz acudió a un centro asistencial por un fuerte dolor en la zona abdominal. Tras los chequeos y exámenes correspondientes, los médicos le diagnosticaron una inflamación en la vesícula y programaron la cirugía, la cual fue practicada en el Hospital Universitario Julio Méndez Barreneche (también conocido como Hospital Fernando Troconis).
Posterior a la intervención quirúrgica de rutina, la paciente recibió la orden de alta médica para continuar el proceso de recuperación en su residencia. Sin embargo, en los días siguientes comenzó a manifestar dolores intensos y un deterioro progresivo en su estado general de salud.
Ante la gravedad del cuadro clínico, fue trasladada de urgencia a una segunda institución médica de la ciudad para una nueva valoración. En este centro asistencial, los profesionales de la salud realizaron estudios que permitieron detectar una severa lesión hepática que complicó su recuperación y terminó provocando su deceso.
Los familiares sostienen que el daño en el hígado se produjo presuntamente durante la primera operación practicada en el hospital de origen. Por esta razón, solicitaron formalmente a las autoridades competentes y organismos de control abrir una investigación para aclarar si existió responsabilidad médica o falla en la atención.
Hasta la fecha, estas aseveraciones corresponden a la denuncia presentada por la familia de la víctima. Se espera que los organismos correspondientes adelanten las diligencias de verificación, mientras que el Hospital Julio Méndez Barreneche no ha emitido ningún pronunciamiento oficial sobre el caso.
La partida de la comerciante generó múltiples reacciones de tristeza entre familiares, amigos, clientes y gremios de la ciudad. Durante más de dos décadas, María Lucila fue exaltada por liderar su establecimiento dedicado a la gastronomía llanera, recordada por su compromiso con el sector gastronómico local y recibiendo homenajes públicos como las condolencias remitidas por la cooperativa Comulseb.
Sus allegados, clientes y la comunidad samaria permanecen a la espera de los dictámenes oficiales de los entes reguladores que determinen si el fallecimiento estuvo directamente vinculado al procedimiento quirúrgico o si obedeció a otras causas médicas.


