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La tierra del realismo mágico vive días violentos: sicarios entran a las casas y quitan otra vida en menos de 24 horas

Los habitantes del municipio viven bajo la zozobra tras los recientes hechos violentos, que los obligan a estar encerrados, mientras las autoridades investigan si este nuevo caso habría sido ejecutado por la misma banda criminal que ya había apagado una vida en el barrio Galán.

El homicidio de Luis Vega, un joven de 26 años perpetrado bajo la modalidad de ataque a domicilio en el barrio Altos de Pradito, desató el pánico en una población que no termina de asimilar que los criminales se metan a la fuerza en las casas de la gente. La policía intenta descifrar de manera urgente los hilos conductores de esta doble ejecución que rompió la tranquilidad del municipio de Aaracataca.

Según las primeras indagaciones, el agresor habría llegado en una motocicleta en compañía de otro sujeto y a pocos metros de la vivienda de la víctima, se bajó y caminó. Antes de ingresar a la casa de su objetivo, habría saludado a distancia a vecinos del sector, simulando ser un conocido de la zona y de los familiares de Luis para no despertar ningún tipo de sospechas en el sector.

Ya dentro, el pistolero ingresó hasta la habitación donde Luis estaba acostado durmiendo y ahí, en su propia cama, lo acribilló a corta distancia y de manera repetida. Los impactos de bala le causaron la muerte de forma instantánea, dejando la escena marcada por la violencia y el dolor.

Pese a los intentos desesperados de auxilio por parte de los familiares que presenciaron el hecho, los signos vitales del joven se extinguieron antes de que pudiera ser trasladado a un centro asistencial. El estruendo de los disparos causo pánico a los familiares del joven y a sus vecinos.

Al sitio arribaron patrullas de la Policía para asegurar el perímetro y recopilar los primeros testimonios de los allegados. Paralelamente, los peritos del Laboratorio Móvil de Criminalística efectuaron el levantamiento del cadáver para su correspondiente traslado a las instalaciones de Medicina Legal.

Este episodio de sangre guarda una estricta simetría con el homicidio registrado la tarde del lunes en el barrio Luis Carlos Galán, donde Fredy José Morelos Almarales, un hombre de 36 años, que fue acribillado en condiciones idénticas por un parrillero que invadió su hogar mientras compartía con su familia.

La secuencia de estos dos asesinatos en un lapso inferior a 24 horas mantiene bajo estricto análisis a las autoridades. Las hipótesis preliminares apuntan a posibles ajustes de cuentas coordinados por las estructuras delincuenciales que se disputan el control territorial y las rentas ilícitas en esta zona del departamento.

Ante el quiebre de la seguridad, la población civil ha comenzado a implementar un autoaislamiento preventivo apenas cae la tarde como medida de protección ante la vulnerabilidad en sus propias viviendas. La comunidad cataquera exige de forma prioritaria una intervención policial robusta y el despliegue de estrategias de inteligencia para frenar la impunidad de estas modalidades sicariales.

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