El implicado grabó una declaración pública admitiendo que inventó el parentesco con el jefe criminal debido al estado de embriaguez en el que se encontraba.
El caso se conoció luego de que un establecimiento nocturno en la ciudad de Santa Marta difundiera las imágenes de las cámaras de seguridad y las grabaciones tomadas por los empleados en plena vía pública. En los registros se denunciaba a un hombre y a su acompañante, quienes mostraban signos de alicoramiento, intentando marcharse del lugar comercial sin cancelar la suma acumulada por el servicio prestado.
Durante el altercado ocurrido en las afueras del local, el implicado recurrió a la coacción verbal e intimidaciones en contra de las meseras que le exigían el pago completo de lo consumido. Ante la presión del personal, el sujeto aseguró tener un vínculo de consanguinidad directo con Nain Pérez Toncel, cabecilla de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra (ACSN), con el propósito de generar temor y evadir la obligación financiera.
La deuda del consumo ascendía exactamente a los 561 mil pesos, saldo que la pareja pretendía dejar en la impunidad mediante el uso del nombre del actor delincuencial. La publicación masiva de los videos en los medios de comunicación y las plataformas virtuales expuso el comportamiento de los comensales, lo que desató una fuerte ola de críticas y el rechazo generalizado de la ciudadanía.
Ante la presión de las redes sociales por la viralización de la denuncia, el ciudadano involucrado decidió aparecer públicamente en un nuevo video para retractarse de sus afirmaciones. En la grabación, donde se le observaba con un comportamiento nervioso, el implicado desmintió cualquier tipo de relación o nexo con la estructura al margen de la ley que opera en la región.
El hombre manifestó de forma expresa que su conducta estuvo motivada de manera exclusiva por el consumo de bebidas alcohólicas durante la noche de rumba. En su declaración verbal detalló que el supuesto parentesco fue una invención del momento para salir de la confrontación con los colaboradores de la discoteca, señalando de forma textual que fue un asunto de borrachera.
Asimismo, el ciudadano aprovechó el espacio audiovisual para ofrecer excusas directas a la trabajadora que resultó afectada por las advertencias intimidatorias dentro y fuera del establecimiento. De igual forma, el sujeto extendió su mensaje de retractación hacia los miembros del grupo delictivo por haber instrumentalizado el alias del cabecilla sin tener ningún trato real con dicha organización.
Al final, el desenlace del incidente obligó al señalado evasor a dar la cara y reconocer la falsedad de los argumentos con los que intentó amedrentar a las empleadas del negocio de entretenimiento. Tras desmontarse la mentira por la difusión de las cámaras de seguridad, el implicado quedó con la obligación de regresar al establecimiento nocturno para saldar la cuenta de 561 mil pesos que dejó pendiente.


