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Joven colombiano de 26 años murió a manos del ICE en el estado de Maine de Estados Unidos

Un operativo del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas terminó con un tiroteo mortal que ya es investigado por el FBI.

El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) se vio involucrado este lunes en un tiroteo mortal en la localidad de Biddeford, Maine, donde un hombre de 26 años de origen colombiano perdió la vida. El hecho generó la intervención inmediata de la Policía Estatal de Maine, la Fiscalía General, la Oficina del Médico Forense Jefe y el FBI, agencia que asumió el liderazgo de la investigación penal para esclarecer las circunstancias del uso de la fuerza letal.

Las organizaciones civiles Maine Immigrants’ Rights Coalition y Presente! Maine identificaron de manera conjunta a la víctima como un ciudadano colombiano y miembro de la agrupación Project Relief Maine, quien contaba con un número de Seguro Social y autorización legal para trabajar en el país. El incidente ocurrió por la mañana en una zona residencial de esta ciudad de más de 21.000 habitantes, ubicada en la región de Nueva Inglaterra, al noreste de los Estados Unidos.

Testigos en el lugar, entre ellos el residente Lucas Scott, reportaron haber escuchado al menos cuatro detonaciones luego de que los oficiales migratorios rodearan un automóvil sedán blanco en una intersección cercana a una lavandería local. Un video grabado por un transeúnte registró las imágenes de los agentes intentando detener el coche, que presentaba impactos de bala en el parabrisas y seguía moviéndose en círculos por la vía. El mismo registro audiovisual captó cómo los oficiales sacaron al joven colombiano del interior del vehículo, lo lanzaron al suelo y procedieron a esposarlo tras haberle dado los disparos.

El senador independiente Angus King detalló que el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, le notificó que el fallecido tenía una orden de deportación previa y que el oficial abrió fuego debido a una presunta agresión automovilística. “Salió con el vehículo y, según la expresión que utilizó el secretario, convirtió el vehículo en un arma, y fue baleado por un agente del ICE”, manifestó King, aclarando además que el personal actuante no portaba cámaras corporales de seguridad.

La senadora republicana Susan Collins reaccionó públicamente ante el suceso y demandó un procedimiento de control institucional transparente para esclarecer la actuación de la fuerza federal. “El tiroteo en Biddeford exige una investigación exhaustiva e imparcial de lo sucedido”, publicó la legisladora en su cuenta oficial de la red social X, sumándose a las peticiones de rendición de cuentas formuladas por líderes políticos locales.

Por su parte, la gobernadora demócrata de Maine, Janet Mills, confirmó el despliegue técnico del Departamento de Seguridad Pública en la escena y admitió el impacto social del operativo en la población. Asimismo, el alcalde de Biddeford, Liam LaFountain, emitió un pronunciamiento oficial sobre el caso: “Una persona ha muerto, y sus seres queridos y las personas de nuestra comunidad merecen respuestas claras sobre lo que pasó“.

Este caso representa el segundo suceso con consecuencias fatales para la agencia de control migratorio en una semana, tras la muerte del ciudadano mexicano Lorenzo Salgado Araujo en Houston, Texas, donde las autoridades alegaron inicialmente un intento de atropello que fue refutado por testimonios presenciales. La gestión de estos hechos se suma a las tensiones operativas del secretario Mullin, quien asumió la dirección del Departamento de Seguridad Nacional en marzo.

Representantes de los derechos de los migrantes manifestaron su rechazo a las acciones de control fronterizo directo y convocaron a concentraciones en Mechanics Park durante el mediodía del lunes. “Decir que tenemos el corazón roto no basta para expresar la magnitud del agotamiento, el terror o el dolor que sentimos. No permitiremos que esta muerte se reduzca a una simple nota al pie en las estadísticas”, aseveró Crystal Cron, directora de Presente! Maine.

Finalmente, las organizaciones civiles exigieron la preservación total de los registros de comunicaciones y videos de vigilancia del área, argumentando que no se debe permitir que el ICE monopolice la narrativa de los acontecimientos. Los colectivos locales enfatizaron que la familia de la víctima se encuentra abrumada e instaron a la opinión pública a respetar su privacidad mientras se gestionan los peritajes científicos correspondientes.

Con información de EFE

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