El ministro de Defensa confirmó que los implicados huyeron lesionados hacia Puerto Valdivia.
Las tropas del Ejército Nacional, en una acción conjunta con el apoyo judicial de la Fiscalía General de la Nación, asestaron un contundente golpe contra la Estructura 36 de las disidencias de las FARC el pasado 22 de mayo. Los hechos se registraron en la vereda Palmichal, ubicada en el municipio de Briceño, Antioquia, donde se desató un enfrentamiento armado que dejó como saldo una presunta integrante muerta y dos de los principales cabecillas de la organización gravemente lesionados.
Jhon Edison Chalá Torrejano, conocido en el mundo del crimen como alias “Chalá”, y alias “Macho Viejo”, jefe de finanzas del grupo criminal, son los dos cabecillas que resultaron impactados por las balas oficiales. Las autoridades locales confirmaron que la planeación de este asalto estratégico se venía estructurando desde hace diez días, logrando infiltrar personal por aire y tierra para desmantelar el campamento donde se escondían los subversivos.
Fuga de los cabecillas y asistencia médica
Luego del fuerte intercambio de disparos, los jefes guerrilleros lograron evadir el cerco militar inicial con la ayuda inmediata de sus esquemas de seguridad. Datos recolectados por las agencias de inteligencia señalan que los delincuentes escaparon inicialmente a caballo y luego abordaron motocicletas conducidas por civiles para salir de la zona de combate.
El jefe de la cartera de Defensa, Pedro Sánchez, denunció formalmente a través de su cuenta de X la red de apoyo que facilitó la evacuación de los heridos hacia el corregimiento de Puerto Valdivia. “Estos dos peligrosos delincuentes heridos en la operación militar, habrían sido llevados hacia Puerto Valdivia buscando atención médica, con apoyo de colaboradores de esta organización de la muerte”, precisó el alto funcionario.
Recompensas millonarias y líneas de denuncia
Para acelerar la ubicación de los fugitivos, el Gobierno Nacional ratificó una robusta bolsa de recompensas económicas para incentivar la colaboración ciudadana. El Ministerio de Defensa detalló los montos específicos “Ofrecemos recompensa por información que permita ubicar y capturar a los cabecillas de esta estructura criminal terrorista del 36: Alias ‘Primo Gay’: hasta $640 millones, Alias ‘Chalá’: hasta $500 millones, y Alias ‘Macho Viejo’: hasta $100 millones”.
De igual forma, las autoridades extendieron el llamado de denuncia por alias “Lobo” y alias “Santiago”, ofreciendo por cada uno de ellos una cifra de hasta 100 millones de pesos. Para canalizar esta información, las Fuerzas Militares habilitaron los abonados telefónicos 314 358 7212, las líneas de emergencia 107 y 157, los números de atención del GAULA 147 y 165, y la línea 141 para alertar sobre casos de reclutamiento infantil.
Ruptura interna por el crimen del comunicador
Las pesquisas de inteligencia revelaron que este operativo se ejecutó en medio de una severa crisis interna que sacude al Bloque Magdalena Medio de las disidencias de alias “Calarcá”. Los reportes indican que alias “Santiago” estaría usando a la población civil para filtrar la ubicación exacta de alias “Chalá”, motivado por el rechazo generalizado del alto mando ante el homicidio del periodista Mateo Pérez, una acción que presuntamente se perpetró sin autorización superior.
En consecuencia, desde el Estado Mayor de Bloques y Frentes se habría emitido una orden directa para exterminar a Chalá y a sus escoltas más cercanos para desprenderse de la presión gubernamental. En el plano institucional, el ministro Pedro Sánchez fue enfático en la red social X al fijar la postura del Estado “Avanzamos en la neutralización de los asesinos, extorsionadores y terroristas que atentan contra la población de Briceño, Antioquia. Igualmente, no pararemos hasta que los asesinos del periodista Mateo Pérez, respondan ante la justicia”.
El último viaje periodístico de Mateo Pérez
Mateo Pérez Rueda, un joven estudiante de Ciencia Política de 25 años y director de la revista digital El Confidente de Yarumal, fue interceptado el pasado 5 de mayo cuando ingresaba a la vereda Travesías. El reportero pretendía documentar la crisis humanitaria y los confinamientos forzados provocados por las disputas territoriales de los grupos armados ilegales que azotan el norte del departamento.
A pesar de las reiteradas advertencias de su padre sobre el peligro de la zona rural, el comunicador decidió continuar confiando en la presencia de patrullas del Ejército en las inmediaciones. Según los registros de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), el cuerpo de Pérez Rueda fue hallado con signos de tortura en la vereda El Hoyo, convirtiéndose en el periodista número 22 asesinado en Antioquia y el 170 en todo el territorio nacional desde el año 1977.


