Los transportadores y viajeros quedaron atrapados en esta zona turística viviendo momentos de total incertidumbre tras la destrucción del vehículo.
Durante la tarde de este lunes festivo, integrantes de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN) incendiaron un autobús de la empresa Rápido Ochoa en plena Troncal del Caribe, exactamente en el sector de Marquetalia, cerca de Palomino y Guachaca. El ataque violento contra el automotor se produjo mientras los miembros de este grupo armado sostenían fuertes combates contra los soldados del Ejército Nacional.
La destrucción del vehículo de servicio público formó parte de una serie de bloqueos viales ordenados por la organización en esta importante carretera nacional. Esta acción armada cortó por completo la comunicación y el movimiento de mercancías en la ruta que conecta a los departamentos de Magdalena y La Guajira en este cierre de puente de vacaciones.
A través de las redes sociales se conocieron videos grabados por personas que estaban en el sitio, donde se ve al autobús cubierto por el fuego mientras la gente se escondía a lo lejos. La quema del vehículo causó pánico generalizado entre los conductores de carga y los pasajeros que se movilizaban por esta zona del norte del país.
La ofensiva militar contra este grupo armado comenzó desde las primeras horas de la madrugada en la vereda Quebrada del Sol, en el área rural de Santa Marta. Los choques con fusiles se extendieron rápidamente por los alrededores, haciendo que transitar por las vías principales se convirtiera en un peligro inminente para cualquier civil.
Los representantes de las comunidades locales pidieron ayuda inmediata a los organismos del Estado para proteger a los habitantes que quedaron atrapados en la zona de conflicto. El miedo a resultar heridos en medio de las balaceras provocó el desplazamiento de los lugareños, quienes prefirieron salir de la región.
Hasta el momento, el Ejército y la Policía no han dicho si hay personas heridas o presas por la quema del bus. El temor a las balas obligó a que decenas de familias campesinas dejaran sus casas para salvar sus vidas, mientras esperan que las autoridades controlen la situación.


