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Angie Rodríguez sacude la Casa de Nariño: denuncia red de corrupción y salpica a Juliana Guerrero y Gustavo Petro

La actual directora del Fondo Adaptación reveló ante Semana, Caracol Radio y W Radio un presunto “concierto para delinquir” liderado por figuras que habrían aislado al mandatario.

Angie Rodríguez, exdirectora del Dapre y actual gerente del Fondo Adaptación, encendió las alarmas judiciales al denunciar una red organizada de corrupción y espionaje que operaría desde el corazón del Gobierno Nacional. Según la funcionaria, este entramado busca el control de millonarios recursos estatales y ha logrado “enceguecer” al presidente Gustavo Petro mediante una campaña de desprestigio en su contra.

El escándalo, que Rodríguez califica como un “juego de poder y dinero”, involucra directamente a la polémica contratista Juliana Guerrero y al director de la UNGRD, Carlos Carrillo. La denunciante asegura que el mandatario ha sido aislado de sus aliados leales por un grupo de más de 20 personas que, ante la incertidumbre sobre la continuidad del proyecto político, intentarían “exprimir” las arcas del Estado.

El “ventilador” en los medios: espionaje y extorsión en Palacio

En una serie de extensas declaraciones a la Revista Semana, Rodríguez sostuvo que su salida de la jefatura de gabinete fue el resultado de una conspiración técnica. Afirma que Carlos Carrillo infiltró a un “espía” en su equipo, identificado como Miguel Ángel Ospino, para grabarla y traficar información, con el objetivo de “aniquilarla” políticamente y tomar el control del Fondo Adaptación, entidad que maneja un presupuesto superior a los 1,2 billones de pesos.

Paralelamente, en diálogo con Caracol Radio, la funcionaria profundizó en un esquema de extorsión: “No solo hay extorsión, sino amenaza y constreñimiento… este es un concierto para delinquir y hay más de 20 personas identificadas”. Según su relato, personas anónimas le exigieron dinero a cambio de no atentar contra su integridad, llegando a temer que “le pegaran un tiro” o que buscaran a su hijo en el colegio.

Rodríguez aseguró que Carrillo la “graduó” de enemiga desde que ella denunció irregularidades en la ejecución de recursos para la crisis de inundaciones en la Mojana. “Lo que él está haciendo no es solo el espionaje, sino es esa manera de exterminarme como funcionaria pública”, añadió, vinculando este ataque a las supuestas aspiraciones políticas de Carrillo para la alcaldía de Bogotá.

Incluso reveló haber recibido un video donde Carrillo afirmaba que “la acción del caballo de Troya siempre funciona”. En el material, el director de la UNGRD presuntamente le decía al infiltrado: “Me interesa que te sostengas allá en ese cargo”, a lo que el informante respondía que podía entregar información que perjudicara a Rodríguez a cambio de una buena remuneración.

Señalamientos directos contra el círculo de confianza

La funcionaria relató que el presidente Petro le cuestionó supuestos vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico, calificándola incluso como la “reina del fentanilo”. Rodríguez atribuye estas acusaciones a la influencia de José Raúl Moreno, actual jefe de despacho, a quien describe como un “conspirador” que alimenta la desconfianza del mandatario hacia sus propios funcionarios leales.

“A él comienzan a meterle cuentos para distraerlo y alejarlo de las personas. Le pido de corazón que tome las medidas pertinentes”, expresó la directora en Semana, subrayando que el Presidente se encuentra rodeado de personas que no permiten que la verdad llegue a su despacho. Afirmó que Moreno ve “paramilitares y personas que lo quieren asesinar en todo lado”, afectando el criterio del Jefe de Estado.

Rodríguez también mencionó sus dudas sobre la Dirección Nacional de Inteligencia (DNI) y un evento ocurrido en la casa de sus padres. “No fue un hurto, fue para amedrentarme para que me quedara callada”, denunció, señalando que los responsables parecen ser una estructura organizada con entrenamiento militar e inteligencia que busca silenciar sus hallazgos de corrupción.

Vínculos con grupos armados y presión política

Una de las revelaciones más graves apunta a que Juliana Guerrero utilizaba presuntos nexos con el ELN para intimidar a otros funcionarios. Rodríguez afirmó haber escuchado personalmente a Guerrero ufanarse de dichas relaciones y de realizar “misiones secretas”, lo que generaba un clima de miedo que facilitaba la toma de decisiones administrativas a su favor en entidades como el Fondo Colombia en Paz.

“Lo digo con conocimiento de causa… la señora Juliana se ufanaba de tener vínculos con el ELN. Cualquier persona que la escuche siente miedo”, sostuvo Rodríguez en los medios citados. Según su denuncia, esta supuesta influencia habría permitido a Guerrero manejar hilos en el Ministerio de la Igualdad y decidir quién era contratado y quién no, sin tener un cargo oficial.

Rodríguez relató en W Radio un episodio de profunda angustia el día que le pidieron la renuncia del Dapre: “No es que me haya quedado a dormir ahí (en Casa de Nariño), es que no pude dormir… me quedé hasta mediodía” por miedo a salir. Pidió públicamente: “Presidente, pare esto y proteja mi vida”, denunciando haber recibido múltiples humillaciones durante su paso por el gobierno.

Implicaciones penales y la fractura del Gobierno

Expertos penalistas consultados por El Tiempo advierten que estas declaraciones podrían configurar delitos de concierto para delinquir, falsedad y amenazas. Ante estos señalamientos, Carlos Carrillo respondió en W Radio calificando las pruebas de Rodríguez como “falsas” y asegurando que la funcionaria busca generar una “tormenta mediática” para desviar la atención de sus propios cuestionamientos.

Carrillo contraatacó mencionando supuestas suspicacias en un contrato de 9.000 millones de pesos del Fondo Adaptación y sugirió que el presidente debería apartar a Rodríguez de su cargo. “Esta señora dispara para todos lados y no tiene cómo probar, está como pataleando en una arena movediza”, afirmó el director de la UNGRD, negando cualquier acto de espionaje.

La crisis evidencia una fractura profunda en la administración. Mientras los señalados niegan las acusaciones, Rodríguez insiste en que su lealtad al proyecto sigue intacta, pero advierte: “Muchos piensan que este gobierno no va a continuar y por eso miran cómo exprimirlo”. Las autoridades ahora enfrentan el reto de verificar si realmente existe una red criminal operando desde la Casa de Nariño.

Juliana Guerrero: el poder en las sombras bajo el ala de Petro

Juliana Guerrero se ha consolidado como una de las figuras más enigmáticas del entorno presidencial. A pesar de su juventud, escaló rápidamente en la Unidad de Cumplimiento de la Casa de Nariño, convirtiéndose en delegada ante el Consejo Superior de la Universidad Popular del Cesar, donde ha sido señalada de ejercer presiones indebidas para influir en contrataciones y nombramientos.

Su papel en el gobierno ha estado marcado por el escándalo de los “títulos falsos” de la Universidad San José; Rodríguez reveló que ella misma alertó al Presidente que Guerrero no cumplía los requisitos, preguntándose “¿Quién se va a graduar en menos de 15 días?”. Pese a que su nombramiento como viceministra se cayó por esta investigación en la Fiscalía, Guerrero mantendría un poder de facto, influyendo en el Dapre a través de la actual directora, Nhora Mondragón.

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