Las autoridades competentes investigan el caso debido a que el fallecido poseía fotografías vistiendo uniformes policiales sin pertenecer realmente a dicha institución.
El crimen se registró a las 10:30 de la noche de este domingo en las afueras de un establecimiento comercial y frente a la iglesia del barrio María Eugenia, situado en el sur de Santa Marta. En este sector concurrido, un grupo de personas fue interceptado por sujetos armados que se movilizaban en una motocicleta y abrieron fuego de manera indiscriminada contra los presentes.
La víctima fatal de este atentado con arma de fuego fue identificada como Jadier Alonso Osorio Salcedo, un hombre de 39 años de edad y oriundo de la ciudad de Bogotá, quien según reportes previos trabajaba en la capital del país y había viajado a Santa Marta el pasado sábado con el propósito de pasar el puente festivo con allegados y familiares.
Durante la violenta acción criminal perpetrada por los motociclistas también resultaron lesionados de gravedad otros dos hombres que acompañaban al bogotano, identificados como Airon Enrique y Fabián Ayala, este último con la condición de soldado profesional. Ambos heridos recibieron auxilio por parte de la comunidad del sector y fueron conducidos de urgencia a las salas de atención del puesto de salud del IPC de María Eugenia, donde permanecen bajo estricta observación médica.
Frente a las especulaciones iniciales surgidas tras el suceso, la Policía Metropolitana de Santa Marta emitió un pronunciamiento aclaratorio donde especificó de forma directa que, “contrario a versiones difundidas en redes sociales, el fallecido no pertenecía a la Fuerza Pública”. Con esto se desmintieron los rumores ciudadanos, aunque se mantiene bajo la lupa la hipótesis de que el individuo usaba insignias oficiales con fines ilícitos de estafa y suplantación.
La base de datos de la institución policial arrojó que Jadier Osorio Salcedo acumulaba antecedentes y anotaciones judiciales previas por la comisión de conductas punibles relacionadas con hurto, estafa, amenazas y suplantación de identidad. A pesar de estos registros delictivos, los investigadores policiales precisaron que dichas anotaciones todavía no son concluyentes para definir con exactitud el motivo principal que desencadenó el homicidio.
Las diligencias técnicas urgentes e inspección del cadáver en la escena del crimen quedaron a cargo de los funcionarios pertenecientes al Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, quienes ejecutan labores de recolección de pruebas materiales, toma de testimonios a testigos presenciales y el análisis minucioso de las cámaras de seguridad del vecindario para trazar la ruta de huida de los sicarios.
Por su parte, la jefatura de la policía local notificó mediante su reporte escrito que las patrullas de vigilancia comunitaria acudieron de inmediato tras recibir el reporte por medio de la central de radio y extendió una solicitud formal para que “la ciudadanía suministre información a través de la línea de emergencia 123, garantizando absoluta reserva” con el fin de capturar a los autores materiales del asesinato.


