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Fundación bajo fuego: tres homicidios han sacudido al municipio en menos de 48 horas y la Policía aún no logra ni una sola captura

 

Dos víctimas abandonadas en trochas y una ultimada en plena zona comercial de Santa Rosa de Lima  dejan en evidencia una cacería humana sin capturados a la vista.

El panorama judicial en el municipio de Fundación se tornó crítico este sábado 18 de abril, tras el hallazgo de un tercer cuerpo sin vida en menos de dos días. El cuerpo aún sin identificar, fue localizado por jornaleros y habitantes de la zona a un costado de la vía que conduce al corregimiento de Santa Rosa de Lima, presentando impactos de bala a la altura de la cabeza. La víctima, cuya identidad permanece bajo verificación, vestía un suéter negro, jean beige y botas de caucho, lo que inicialmente permitió a los investigadores perfilarlo como un trabajador de las fincas de la zona

Durante la inspección técnica realizada por el Laboratorio Móvil de Criminalística, se detectaron varios tatuajes en el brazo derecho del occiso, detalle que se convirtió en la pieza clave para su plena identificación en la morgue. Las unidades de la Policía del Magdalena indicaron que el hombre no residía en el área del hallazgo, lo que refuerza la tesis de que fue trasladado por sus victimarios hacia este sector desolado de la Troncal del Oriente con el único fin de ejecutarlo fuera del radar de las autoridades.

Este episodio fue el cierre de una secuencia violenta que inició el día anterior, viernes 17 de abril, en la ruta hacia el corregimiento de Doña María. En ese punto, específicamente en cercanías a la finca Santa Sede, fue avistado el cuerpo de Ricardo Ezequiel Parra Serrano, quien presentaba múltiples heridas de proyectil. El hallazgo generó conmoción al confirmarse que el sujeto era uno de los fugitivos que protagonizó la masiva fuga del Centro Transitorio Norte de Santa Marta el pasado mes de marzo.

Parra Serrano, quien residía originalmente en el barrio Cristo Rey de la capital del departamento, figuraba en los carteles de los más buscados y contaba con una recompensa por su captura tras ser vinculado a estructuras criminales. Su muerte en este paraje solitario de la zona rural de Fundación es atribuida por la inteligencia policial a un presunto ajuste de cuentas entre organizaciones delictivas, sugiriendo que su escondite fue finalmente vulnerado por sus perseguidores.

La racha de sangre tuvo su primer antecedente la noche del jueves 16 de abril, rompiendo la tranquilidad del casco urbano de Santa Rosa de Lima. A diferencia de los otros dos casos, este ataque se perpetró en un entorno público: el interior de una tienda de abastos situada en la entrada hacia la Sierra Nevada. Allí, la víctima fue interceptada mientras realizaba compras cotidianas, quedando expuesta ante sus agresores en un lugar de alta concurrencia.

En este hecho fue ultimado Over Romero, quien recibió varios disparos a corta distancia por parte de sujetos que se movilizaban en una motocicleta. Los sicarios ingresaron al establecimiento comercial y, sin mediar palabra, accionaron sus armas de fuego provocando la muerte instantánea de Romero, quien quedó tendido en el piso del local antes de que los vecinos o las autoridades pudieran intervenir para trasladarlo a un centro asistencial.

El análisis forense de los tres casos permite establecer un patrón diferenciado en la ejecución de los crímenes ocurridos esta semana. Mientras que dos de las víctimas fueron conducidas a vías alejadas y despobladas para ser asesinadas bajo la modalidad de abandono de cadáver, el homicidio de Romero se ejecutó con la frialdad del sicariato directo dentro de una tienda-granero, evidenciando una preocupante diversificación de la violencia en el municipio.

Las autoridades judiciales procedieron con el traslado de todos los restos a las instalaciones de Medicina Legal para los exámenes de rigor y la posterior entrega a sus familiares. Tras concluir los actos urgentes en cada una de las escenas, los investigadores recolectaron evidencias balísticas y testimonios que buscan establecer si existe una conexión directa entre los tres asesinatos o si responden a dinámicas delictivas independientes en la región.

Finalmente, la acumulación de estos hechos violentos dejó un saldo de tres familias a la espera de justicia y una comunidad en alerta por la seguridad en los corredores rurales. Con el levantamiento del último cuerpo este sábado, la Policía del Magdalena dio por cerrada la etapa inicial de verificación en campo, centrando ahora sus esfuerzos en las labores de inteligencia para identificar a los autores materiales de esta seguidilla de ataques.

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