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Sellan otra planta clandestina de agua empacada que operaba entre moho y ratas en Santa Marta

El consumo de agua en bolsa en la capital del Magdalena está bajo la lupa tras el hallazgo de una fábrica ilegal que distribuía líquido contaminado en barrios populares.

Las autoridades ambientales y la Policía Metropolitana de Santa Marta desmantelaron una nueva planta clandestina dedicada al procesamiento y comercialización de agua, confirmando una peligrosa red de informalidad en la ciudad. El operativo, liderado por el Departamento Administrativo de Sostenibilidad Ambiental (DADSA), reveló que el líquido era envasado sin ningún tipo de tratamiento químico o filtración certificada, operando bajo la sombra de la ilegalidad en una vivienda residencial.

Este golpe a la industria pirata de bebidas se produce tras intensos controles en sectores donde la venta de estas bolsas y botellones ha proliferado debido a la necesidad del recurso. La falta de higiene en el inmueble intervenido era tan crítica que los inspectores calificaron la escena como un atentado contra la salud pública, ya que el producto ya estaba circulando en diversas comunidades de la ciudad.

Insalubridad entre plagas y hongos

Durante la inspección técnica, los funcionarios hallaron una infraestructura física totalmente contaminada, donde el moho cubría gran parte de los conductos de distribución del líquido. La directora del DADSA, Paola Milena Gómez Bolaño, fue tajante al describir la gravedad del sitio “Nada más subiendo la escalera usted ve que las condiciones sanitarias no son las adecuadas. Hay gatos y aparte roedor, terrible”.

La situación empeoraba al confirmarse que el área de llenado no estaba aislada de las actividades domésticas, permitiendo que animales circularan libremente por donde se empacaba el agua. “Tiene animales al lado, está cocinando al lado”, denunció la funcionaria, quien además cuestionó la falta de ética de los responsables al notar que las tuberías estaban cubiertas de hongos “¿Entonces usted le vende agua con moho?”.

La ausencia de protocolos de purificación fue otra de las irregularidades detectadas en esta intervención. Tras revisar los tanques de almacenamiento, la directora sentenció que no existía garantía alguna de potabilidad “Si así son los tanques de almacenamiento, no me imagino el tratamiento; es que ahí se ve que no hay ni un químico de nada”.

Riesgo de enfermedades en la población

La preocupación de las autoridades radica en el uso que las familias le dan a esta agua, confiando en una pureza inexistente para el consumo diario y la preparación de alimentos. “Usted no sabe qué le pasa a una mamá si un hijo se enferma. Le da gastroenteritis a un niño por usted estar vendiendo agua supuestamente potable y tratada”, advirtió Gómez Bolaño durante el procedimiento.

El impacto social de esta actividad ilegal es alto, pues muchas madres de familia utilizan estas bolsas para preparar incluso los biberones de sus hijos, desconociendo el foco de infección que llevan a sus mesas. La autoridad ambiental fue enfática al señalar que el daño es masivo “Cuando usted puede estarle haciendo daño a cualquier cantidad de seres humanos, entre esos niños… esto está para capturado”.

Ante el peligro inminente, los inspectores reiteraron que las condiciones del sitio hacían “imposible vender agua para consumo humano”. La presencia de ratas y moho en la zona de producción fue el punto determinante para aplicar las sanciones más rigurosas en este caso que ya se encuentra bajo investigación administrativa y judicial.

Clausura y decomiso de equipos

Para evitar que la comercialización del agua contaminada continuara, la Policía Metropolitana procedió al sellamiento inmediato del establecimiento y a la incautación de toda la maquinaria utilizada. “Sello y me llevo preventivamente las máquinas selladoras”, informó la directora del DADSA a los encargados, quienes intentaron evitar la medida sin éxito frente a la contundencia de las pruebas.

El cierre de la actividad fue absoluto, basado en la violación flagrante de las normas de seguridad alimentaria vigentes en el país. “Por parte de la autoridad se realizó una medida preventiva y cierre porque no cumple con las condiciones necesarias para la producción”, explicaron los uniformados que apoyaron la diligencia para garantizar el orden en el sector.

Con este hallazgo se confirma que ya son dos las plantas clandestinas clausuradas bajo estas mismas condiciones en menos de un mes en la ciudad. El DADSA anunció que mantendrá la vigilancia estricta y dejó una advertencia final para quienes intenten reabrir estos puntos ilegales “La persona que se encuentre aquí, volviendo a trabajar, será capturada”.

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