Este ataque se suma a una racha de más de 30 acciones violentas registradas en el suroccidente del país contra la población y la infraestructura.
La situación de orden público en el Valle del Cauca y el Cauca ha derivado en una serie de ataques sistemáticos que afectan la movilidad y el transporte de alimentos en los principales corredores viales.
Durante la noche del domingo, hombres armados interceptaron un furgón de carga en el puente de Río Claro, en Jamundí, obligando al conductor a abandonar el vehículo para luego prenderle fuego. El resultado fue la muerte de 13.000 aves que eran trasladadas hacia centros de consumo, un hecho que las autoridades y gremios han reportado como un acto de crueldad animal y un golpe directo al abastecimiento regional.
Crisis en el sector avícola y bloqueos viales
Gonzalo Moreno, presidente ejecutivo de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi), reportó que el ataque es parte de una escalada que en las últimas 48 horas también incluyó la quema de una tractomula con huevos en la vía Caloto. “Lamentablemente en los videos que están circulando se escucha a los animales, literalmente morir quemados, vivos; se trata de un tema de crueldad animal”, afirmó Moreno, detallando que estas acciones impiden el ingreso de insumos básicos a las granjas.
La inseguridad ha generado una parálisis en la producción de la zona rural, donde el gremio advierte que muchas instalaciones han tenido que ser abandonadas por falta de garantías. Moreno explicó que las comunidades locales se ven afectadas ante la imposibilidad de sacar sus productos o recibir gas para la crianza de aves, lo que configura un escenario de confinamiento productivo y económico en el sur del departamento.
Operativos militares y enfrentamientos en la zona
Tras el incendio del vehículo de carga y de una buseta de servicio público, unidades de la Tercera Brigada del Ejército Nacional se desplazaron al sector de Río Claro para retomar el control de la vía. La presencia militar desencadenó enfrentamientos con la estructura Jaime Martínez de las disidencias de las Farc, señalada como responsable de los bloqueos en los corregimientos de Villa Paz, Robles, Timba y Guachinte.
“Se informa que el paso hacia la zona rural está suspendido. Bomberos atienden la emergencia y el Ejército hace presencia en la zona”, comunicó oficialmente la Alcaldía de Jamundí, mientras las tropas intentaban restablecer el tránsito y garantizar la seguridad de los conductores atrapados en la carretera.
Postura de las autoridades departamentales
La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, vinculó esta ofensiva con la reacción de los grupos armados ante el avance de la institucionalidad en zonas críticas de narcotráfico y minería ilegal. Según la mandataria, el cese al fuego previo permitió que estas estructuras se fortalecieran técnica y económicamente, lo que ha derivado en los 61 actos terroristas registrados en el departamento durante el último año.
Toro señaló que las capacidades tecnológicas de los grupos al margen de la ley, que incluyen el uso de drones, representan un reto mayor para la Fuerza Pública. La gobernadora fue enfática al declarar que las medidas adoptadas hasta ahora en el marco de la política de paz han permitido la expansión de cultivos ilícitos y la construcción de infraestructura clandestina por parte de las disidencias en el norte del Cauca y sur del Valle.
Medidas de seguridad y vigilancia tecnológica
Para enfrentar la racha de ataques, que ya deja una cifra de 20 personas fallecidas en hechos recientes, el Gobierno Departamental anunció la puesta en marcha de la operación ‘Escudo del Norte’. Esta estrategia contempla la llegada de nuevos pelotones y la inversión en tecnología antidrones y sistemas de vigilancia aérea para proteger a los transportadores de carga en las vías nacionales.
Mientras el Ejército mantiene operativos en la Vía Panamericana para desactivar artefactos explosivos, como el hallado en el sector de El Estanquillo, el sector productivo permanece en alerta. Los gremios advierten que, si no se garantiza la seguridad en los puentes y corredores rurales de Jamundí, el impacto en el precio de los alimentos y la estabilidad del suministro se sentirá en todo el suroccidente colombiano.


