La mayoría de los fallecidos no superaba los 21 años y se encontraban en un momento de descanso cuando fueron sorprendidos por el comando armado
Tras la identificación oficial por parte de las autoridades, se confirmó que las víctimas de la masacreocurrida en el barrio Villa Mery eran Rodrigo Junior Molina Rodríguez, de 17 años; Jassir Alain Manzur Sierra, de 21 años; Camilo Perafán; Jesús Pana Daza y un quinto joven cuya identidad aún no ha sido establecida. El grupo fue atacado en la calle 32 con carrera 26 mientras compartían en un establecimiento comercial de este sector periférico.
De acuerdo con el reporte de los peritos judiciales, el ataque fue ejecutado por hombres con prendas camufladas que descendieron de una camioneta blanca de alta gama. Los sicarios utilizaron fusiles para disparar de manera indiscriminada, impactando a los jóvenes a corta distancia y persiguiendo a quienes intentaron huir hacia los patios de las casas vecinas, dejando una escena de alta complejidad balística.
Sobre las actividades de los jóvenes antes del atentado, se conoció, según reveló Blu Radio, que al menos tres de ellos se desempeñaban como obreros en una ladrillera o “bloquera” cercana. Sus allegados manifestaron que las víctimas habían terminado su jornada laboral y se detuvieron en la esquina simplemente para refrescarse y beber agua, lo que sugiere que no tenían relación con estructuras criminales.
El procedimiento legal se vio alterado por la intervención de los familiares, ya que tres de los jóvenes pertenecían a la etnia Wayúu. Siguiendo sus usos y costumbres ancestrales, los parientes retiraron los cuerpos de la escena del crimen antes de que las unidades de la Sijín y el CTI pudieran realizar el levantamiento técnico, trasladándolos directamente a sus rancherías para las honras fúnebres.
En la zona de los hechos, las autoridades recolectaron múltiples casquillos de fusil, evidencia que apunta a la participación de grupos armados con capacidad militar. La inteligencia policial investiga si la incursión fue perpetrada por facciones de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada o el ELN, organizaciones que mantienen una disputa territorial por el control de las rutas de contrabando en la frontera.
Por su parte, el alcalde de Maicao, Miguel Felipe Aragón, convocó a un Consejo de Seguridad Extraordinario este lunes 13 de abril. Durante la reunión se analizó el impacto de esta segunda masacre registrada en 2026 y se solicitó a la ciudadanía colaborar con información que permita ubicar el vehículo utilizado por los sicarios, bajo la garantía de absoluta reserva.
La comunidad de Villa Mery permanece en un silencio tenso, pues el perfil de los fallecidos como trabajadores informales ha generado una profunda indignación y miedo entre los habitantes. Mientras avanzan las pesquisas, queda el luto por una generación de jóvenes que, según sus vecinos, “luchaban cada día para ganarse el sustento” y terminaron atrapados en una ráfaga de fuego.


