El expresidente se pronunció tras confirmarse el fin de la intervención de la Essmar y la asignación de recursos para la crisis del agua.
Gustavo Petro reapareció en el escenario público con un pronunciamiento enfocado en la situación hídrica de Santa Marta, respaldando las decisiones adoptadas al cierre de su administración en favor del territorio magdalenense.
La declaración se produjo luego de oficializarse la devolución del control de la Empresa de Servicios Públicos de Santa Marta (Essmar) al Distrito, tras años bajo la administración de la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios.
Balance financiero y pronunciamiento de Petro
A través de su cuenta en X, el expresidente resaltó las partidas asignadas para la infraestructura de acueducto e hizo un llamado directo a la población: “Le solicito a la ciudadanía samaria cuidar del proceso de adjudicación y construcción de la desalinizadora”.
Esta postura refleja la prioridad dada por el Gobierno saliente a las inversiones en servicios públicos dentro de la capital del departamento.
Las asignaciones presupuestales buscan resolver los problemas históricos en la cobertura y continuidad del suministro hídrico que afectan a los residentes.
El pronunciamiento se da en medio de las expectativas locales sobre la ejecución real de las partidas anunciadas para las obras de infraestructura.
El desafío de la administración distrital y el empalme
El traspaso de la Essmar al ámbito distrital deja la responsabilidad operativa en manos de la administración del alcalde Carlos Pinedo.
El mandatario local ha manifestado previamente que la etapa de transición administrativa requerirá un proceso riguroso de empalme para estabilizar el flujo financiero y técnico de la entidad.
La expectativa de los habitantes se centra en la ejecución efectiva de las obras para superar los racionamientos históricos de agua potable que afectan a diferentes comunas de la ciudad.
Proyección de la planta desalinizadora en la región
El proyecto de la planta desalinizadora busca convertirse en la principal fuente alternativa para abastecer a más de 500.000 pobladores y flotantes de la zona costera.
La viabilidad técnica de la obra dependerá de los pliegos de licitación y la transparencia en la adjudicación de los primeros $600.000 millones disponibles.
Con la salida de Petro del gobierno, el seguimiento ciudadano resultará determinante para certificar que las partidas presupuestales asignadas se traduzcan en la prestación continua del servicio de acueducto.


