La gobernadora del Magdalena solicitó el despliegue inmediato de fuerzas policiales para habilitar el paso vial.
La Troncal del Caribe recuperó la normalidad en sus operaciones vehiculares luego de que las autoridades locales y los delegados de las poblaciones rurales lograran un consenso en el Puesto de Mando Unificado. Este pacto puso fin al cierre total que afectaba a siete puntos estratégicos de la carretera que enlaza a los departamentos de Magdalena y La Guajira.
El tramo vial estuvo paralizado como consecuencia de los fuertes choques armados entre las tropas de la fuerza pública y las Autodefensas Conquistadores de la Sierra Nevada en la zona rural de Guachaca. La confrontación armada dejó un saldo humano trágico con el fallecimiento de un miembro del Ejército y las lesiones sufridas por un uniformado de la Policía.
De la manifestación ciudadana al control criminal
Antes de consolidarse la apertura de la carretera, la gobernadora Margarita Guerra fue enfática en señalar que las dinámicas observadas en el terreno sobrepasaban cualquier expresión de inconformismo vecinal. Los reportes oficiales indicaron la presencia de cilindros bomba listos para detonar en plena vía pública y la incineración forzada de vehículos de transporte público y de carga.
“Realmente en conversaciones con el señor alcalde, los dos coincidíamos que esto no era una protesta social, dejó de ser una protesta social y pasó a ser un paro armado”, ratificó de forma contundente la funcionaria regional durante su comparecencia ante los medios de comunicación.
La gobernante sustentó su postura al explicar que las manifestaciones populares auténticas no recurren al despliegue de armamento ni a la coacción violenta de los habitantes. “Una protesta social no va a colocar cilindros. O sea, una protesta social no van a llegar actores armados”, complementó para diferenciar los hechos de una marcha común.
Detalles de la ofensiva contra la fuerza pública
En la rueda de prensa organizada para evaluar el orden público, la funcionaria destapó un componente crítico sobre los métodos usados por la organización al margen de la ley. Según la mandataria, las estructuras criminales utilizaron tecnología aérea avanzada para ejecutar hostigamientos peligrosos contra la infraestructura del Estado.
La gobernadora informó a la opinión pública que el grupo ilegal atacó la estación de policía de Buritaca con drones cargados de explosivos. Esta revelación coincidió con los informes de inteligencia militar sobre la incautación previa de aeronaves no tripuladas de distintos tamaños a las organizaciones delincuenciales en los campamentos de la zona.
La parálisis también se debió a la intimidación directa sufrida por los propios intermediarios comunitarios, quienes inicialmente querían dialogar con la administración local para destrabar el paso de los viajeros. Los delincuentes bloquearon de nuevo la ruta talando árboles justo cuando los pobladores ya habían aceptado habilitar el tránsito.
Los acuerdos que devolvieron la movilidad
“En el día de ayer ellos manifestaron que habían perdido el poder absoluto sobre el mismo, porque ya eran los actores armados quienes habían dado la orden”, relató la gobernadora del Magdalena al referirse al temor expresado por los líderes sociales de la Sierra Nevada.
Frente a la gravedad de los acontecimientos y el desborde institucional en el distrito, se citó de urgencia a un comité extraordinario con representantes del Ministerio de Defensa y la cúpula militar para coordinar el ingreso de los escuadrones antimotines de la Policía Nacional.
El desenlace positivo de la crisis se dio gracias al establecimiento de un canal seguro de asistencia médica y judicial. Este pacto humanitario facilitó la entrada de las comisiones destinadas a retirar el cuerpo del soldado que perdió la vida y a socorrer al policía que se encontraba herido en el área de combate.
Finalmente, las cuadrillas de operarios civiles iniciaron el retiro físico de las barricadas y los troncos quemados mediante el empleo de maquinaria pesada. Las autoridades confirmaron que el paso de los ochenta camiones retenidos y los buses con turistas se normalizó por completo en todo el corredor del Caribe.


