La captura del procesado se produjo en carreteras de Cundinamarca mientras transportaba los cadáveres en un vehículo.
Un juez de control de garantías impuso medida de aseguramiento en centro carcelario contra el exmilitar Donis David Fonseca Turizo, de 44 años, por el asesinato de su pareja, Keila Fernández Ortiz, y su hijastra Luciana Fernández, de 10 años.
El procedimiento judicial se derivó tras la imputación adelantada por la Fiscalía General de la Nación por los delitos de feminicidio agravado y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio, cargos que fueron aceptados por el procesado.
De acuerdo con las investigaciones del ente acusador, los hechos iniciaron el 7 de septiembre de 2026 en una vivienda del barrio Betania, en la localidad de Usme, donde Fonseca asfixió a la menor antes de que saliera hacia su colegio.
La Fiscalía precisó que la agresión contra la niña fue ejecutada “lo hizo como represalia contra su madre por el altercado que se presentó”, en el marco de una discusión sostenida horas antes con su pareja.
Posteriormente, cuando la mujer regresó de su jornada laboral, el hombre le vendó los ojos bajo el pretexto de entregarle una sorpresa y la atacó con un arma cortopunzante hasta causarle la muerte.
El organismo judicial establecio que los cuerpos permanecieron dos días dentro de la vivienda mientras el sospechoso limpiaba las evidencias de sangre, para luego ubicarlos en los asientos del vehículo con el fin de simular un viaje familiar.
La interceptación del automotor ocurrió el 10 de septiembre de 2026 a la altura del municipio de Chipaque, luego de que la concesión vial alertara a la Policía de Tránsito por sospechas en la conducción del vehículo en la carretera Bogotá-Villavicencio.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, confirmó sobre el procedimiento que “por sospechas de conducción, la concesión vial hizo contacto con la Policía, quienes finalmente hicieron el lamentable hallazgo”, lo que permitió la detención en flagrancia del imputado.


