Un taller para reparar armamento y tecnología con drones fueron los hallazgos clave dentro del refugio ilegal.
Las Fuerzas Militares de Colombia entregaron un balance pormenorizado sobre los resultados de la reciente e intensa ofensiva desplegada en la zona norte del país. La información recopilada tras el asalto aéreo y terrestre en la vereda Quebrada del Sol, ubicada en el corregimiento de Guachaca, permitió dimensionar la enorme capacidad logística y de combate que este grupo armado ilegal había consolidado en la parte alta de la Sierra Nevada de Santa Marta.
La sorpresiva incursión de las tropas estatales interrumpió las actividades de la organización delictiva en un punto geográfico estratégico que consideraban una fortaleza inexpugnable. El avance oficial provocó fuertes e inmediatos intercambios de disparos en la zona de montaña, debido a que los delincuentes intentaron defender con una resistencia armada el perímetro de su base de operaciones principal.
El objetivo prioritario de las tropas
Los pormenores logrados por las labores de inteligencia militar previas permitieron definir con exactitud el blanco de alto valor que motivó este gran movimiento de tropas. El coronel Edwin Gustavo Díaz Delgado, comandante de la Segunda Brigada del Ejército Nacional, manifestó a través de una publicación de la primera división en X que se trató de “una operación ofensiva contra la estructura del GAU autodefensa conquistadores del la tierra nevada, dirigida específicamente contra alias Santiago o comando 71”.
Para lograr penetrar en este territorio de difícil acceso, las autoridades coordinaron un equipo de tareas especiales que combinó capacidades de diferentes instituciones del Estado. El asalto contó con el esfuerzo conjunto de los soldados del Batallón de Montaña Número 6, investigadores de la fiscalía y aeronaves que blindaron el espacio aéreo.
Los portavoces de la institución armada señalaron que las instalaciones rústicas construidas entre la vegetación eran utilizadas para concentrar a un grueso número de combatientes. Respecto a las dimensiones de este refugio, el comandante de la unidad militar especificó en redes sociales que “dicho campamento tenía una capacidad aproximada para albergar 140 integrantes de la organización”.
La ofensiva militar no solo logró dispersar a los sospechosos que custodiaban la zona, sino que cortó los canales de comunicación internos de la banda delincuencial. La recolección de testimonios en los alrededores apunta a que desde ese complejo criminal se dictaban las órdenes operativas para presionar a los pobladores de los corregimientos vecinos.
Una fábrica de armas y tecnología oculta
El registro detallado de cada una de las edificaciones de madera y lona dejó al descubierto que el sitio funcionaba como un núcleo de soporte técnico avanzado para las cuadrillas armadas. Según el boletín de prensa oficial emitido por la institución, “en el lugar de los hechos se localizó una armería destinada al mantenimiento, reparación y modificación de material de guerra”.
Las autoridades incautaron un enorme volumen de fuego de largo alcance que permanecía almacenado en cajas de madera y listo para ser distribuido a los delincuentes. El inventario inicial arrojó el decomiso de siete fusiles de asalto de alta precisión, cuatro armas cortas desarmadas, abundante munición de diferentes calibres y un mortero de fabricación artesanal.
Aparte del armamento pesado tradicional, la inspección técnica sorprendió a los investigadores al hallar dispositivos electrónicos que la banda utilizaba para anticipar los movimientos de las patrullas del Gobierno. El boletín de prensa de la institución armada detalló que en el sitio se hallaron “2 drones, uno de gran tamaño y otro pequeño”, además de uniformes.
Este golpe de las autoridades frena las intenciones de expansión de la estructura criminal hacia las vías principales que conectan con el resto del departamento del Magdalena. Los peritos judiciales manifestaron que los fusiles incautados pasarán por pruebas técnicas para determinar si fueron usados en homicidios recientes ocurridos en Santa Marta.
Control territorial e investigaciones en marcha
La pérdida de este gigantesco arsenal y de las herramientas tecnológicas disminuye de forma drástica la capacidad de intimidación y chantaje económico que el grupo ejercía sobre comerciantes de la región. De acuerdo con el reporte de la institución, “este importante resultado operacional contribuye a debilitar las capacidades logísticas y armadas de las Autodefensas Conquistadores de la Sierra”.
La totalidad de los elementos incautados se trasladó en helicópteros bajo estrictas medidas de seguridad para evitar cualquier intento de recuperación por parte de los delincuentes armados. El comunicado de prensa ratificó que el material decomisado “fue puesto a disposición de las autoridades competentes para adelantar los respectivos procedimientos de judicialización”.
El clima de zozobra entre los campesinos locales ha empezado a disminuir gracias al establecimiento de nuevos puestos de control en los caminos que conducen a la Troncal del Caribe. La policía judicial trabaja en la identificación de huellas dactilares encontradas en el taller de armamento para emitir nuevas órdenes de captura.
Al cierre de su reporte de seguridad a la opinión pública, el coronel Díaz Delgado enfatizó que “gracias a la información obtenida durante el desarrollo de la operación y a las labores de inteligencia militar, las tropas continúan con el despliegue en el área rural de Santa Marta”. Las operaciones de registro se mantendrán de forma indefinida en la Sierra Nevada.


