El nominado a embajador de Estados Unidos reveló que el mandatario electo se comprometió a romper el acuerdo firmado con China.
El empresario estadounidense Nate Morris, elegido por Donald Trump para ser el nuevo embajador en Bogotá, aseguró ante el Congreso de su país que el presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, le prometió retirar a la nación del acuerdo comercial conocido como la Ruta de la Seda, promovido por China.
La revelación causa un gran impacto porque el mandatario saliente, Gustavo Petro, firmó la entrada de Colombia a este proyecto en noviembre de 2025 para buscar inversiones en infraestructura. Con este cambio, De la Espriella, quien ganó las elecciones tras vencer a Iván Cepeda con el apoyo de Trump, busca alinear la política exterior colombiana con Washington antes de su posesión este viernes.
Revelación en el Congreso estadounidense
Durante una audiencia de confirmación en el Senado de Estados Unidos, el senador Jim Risch le preguntó a Nate Morris sobre la relación con Colombia. En ese escenario, Morris contó que ya conversó con De la Espriella y que este le garantizó que romperá el acuerdo con el gobierno chino.
En la reunión con los congresistas, Morris citó las palabras que le dijo el presidente electo colombiano: “El presidente electo me ha hecho saber su compromiso de salirse del memorando de entendimiento. Creo que, obviamente, todas las naciones deben decidir si hacen negocios con nosotros o con China”.
Morris celebró la decisión de De la Espriella y dejó claro que los países de la región tienen que elegir entre Estados Unidos o China. Durante la audiencia, el diplomático afirmó: “Me ha alentado mucho que el presidente electo y su compromiso de retirarse de la MOU y pienso que obviamente todas las naciones tiene que tomar la decisión sobre si quieren hacer negocios con Estados Unidos o China”.
El candidato a embajador también destacó que este cambio permitirá reactivar el comercio con Washington. Ante los senadores declaró: “Tenemos una extraordinaria oportunidad de abrir la economía colombiana de nuevo. Los últimos años han sido desafiantes. Tengo mucha esperanza del nuevo presidente y nuestra habilidad para hacer inversiones que traigan seguridad para las dos naciones”.
Quién es Nate Morris
Nate Morris es un empresario del estado de Kentucky que hizo su carrera en el sector privado antes de entrar a la política. Es fundador de Rubicon, una empresa de tecnología dedicada al reciclaje y manejo de basuras que funciona en todo Estados Unidos y en unos 20 países, y también dirige la firma Morris Industries.
Morris estudió asuntos internacionales en la Universidad George Washington y negocios en la Universidad de Oxford. No es un diplomático de carrera, sino un aliado cercano a Donald Trump y defensor de la ideología conservadora “America First” (Estados Unidos Primero). En 2026 planeaba competir por un puesto en el Senado, pero renunció a esa candidatura cuando Trump le pidió ser el embajador en Colombia.
Qué es la Ruta de la Seda y qué pierde Colombia
La Ruta de la Seda es el plan económico más importante de China para construir obras, invertir dinero y hacer negocios en todo el mundo. Colombia tardó diez años en entrar a este grupo: los primeros contactos iniciaron con Juan Manuel Santos, se frenaron con Iván Duque y finalmente se concretaron cuando Gustavo Petro viajó a Beijing a firmar el documento con Xi Jinping.
El acuerdo firmado en 2025 abarcaba 11 áreas de trabajo, entre ellas obras de transporte, energías limpias, tecnología y ensamblaje de carros eléctricos. El objetivo principal de Colombia era conseguir créditos para construir trenes y puertos, además de venderle más café, banano, carne y frutas a China para reducir las compras excesivas que el país le hace al mercado asiático.
Debate por la independencia del país
El anuncio hecho por Morris generó fuertes críticas en Colombia porque la decisión no la comunicó el nuevo gobierno nacional, sino un funcionario de Estados Unidos en una audiencia en Washington. Críticos del sector político señalan que esto muestra una pérdida de independencia en las decisiones internacionales del país.
Además, la decisión deja varias dudas económicas sin resolver. Hasta el momento no se ha explicado qué inversiones de Estados Unidos reemplazarán los proyectos de trenes y tecnología que China iba a financiar, ni cómo se recuperarán los negocios agrícolas que se tenían planeados con el mercado asiático.


