Una empleada de Zara denunció haber sufrido una humillación tras ser obligada a entregar su calzado y retirarse descalza.
María Alejandra Rojas ingresó a laborar el 20 de agosto de este año como cajera en la tienda Zara del Centro Comercial Unicentro, mediante un contrato a término indefinido. Al iniciar sus labores, manifestó no disponer de calzado deportivo y solicitó autorización para trabajar con tacones, permiso que le fue otorgado.
Sin embargo, al día siguiente una trabajadora identificada como Luisa le entregó unos zapatos indicándole que correspondían a su dotación. Rojas empezó a utilizar el calzado bajo esa indicación sin prever inconvenientes posteriores.
Accidente durante la jornada de integración y atención médica
El 23 de agosto, Rojas asistió a una actividad recreativa en el Parque Country tras recibir la instrucción de una encargada vía WhatsApp, donde se le confirmó que las horas asistidas serían pagadas. Sobre su intención al asistir a la jornada, Rojas relató: “Yo fui, la verdad, quería integrarme con el equipo porque soy nueva”.
Durante la jornada, mientras participaba en un juego de pelota sobre césped sintético, perdió el equilibrio y cayó sobre uno de sus brazos, sufriendo dolor e inflamación. Fue atendida en la enfermería del centro comercial, pero al solicitar remitir el caso a la ARL, su jefa le indicó que no correspondía a un accidente laboral por haber ocurrido fuera de la tienda y la envió a la EPS.
Al acudir a urgencias de la EPS, la trabajadora no aparecía registrada en el sistema de la ARL, por lo que fue atendida por la entidad promotora de salud, donde le tomaron una radiografía que descartó fractura y le otorgaron una incapacidad de cuatro días. El 25 de agosto, tras terminar el reposo y continuar con dolor, Rojas radicó un documento para dejar constancia de lo ocurrido: “Yo quise hacer este documento para pasarlo y dejar claro que yo no estoy tomando una actitud con mala fe, simplemente quiero ser revisada, simplemente quiero cumplir con los protocolos”.
Al regresar a urgencias por la persistencia de los síntomas, le solicitaron asumir una consulta particular de 126.000 pesos por la falla de registro. Tras posteriores verificaciones la información fue actualizada y recibió atención en la Clínica Colina por la ARL, donde le dieron diez días más de incapacidad.
Problemas tras la incapacidad y la entrega del calzado
Rojas afirmó que tras el accidente se presentaron situaciones en su lugar de residencia, señalando confrontaciones con la arrendadora de su habitación quien tendría una relación de amistad con la jefa de la tienda, Natalia Valdez y la desaparición de un documento del RUAF sobre su afiliación a la ARL.
Al reincorporarse a la tienda tras cumplir la incapacidad, Luisa, asistente de su jefa, le exigió la devolución del calzado argumentando que era prestado y no de dotación. La trabajadora accedió pidiendo dejar constancia de la solicitud mediante una grabación donde afirmó: “Entonces yo te voy a entregar el calzado porque el calzado no es mío”.
El 10 de septiembre, al finalizar su jornada laboral, Rojas entregó los zapatos dentro del establecimiento y debió desplazarse descalza por el Centro Comercial Unicentro hasta la salida, lo cual le provocó un ataque de ansiedad. Tras salir de la tienda, la trabajadora grabó y publicó un video en redes sociales desde la parte externa del punto de venta para dejar constancia de lo sucedido.
Denuncia pública y solicitudes de investigación
En la grabación realizada afuera del establecimiento, la trabajadora expresó la afectación emocional que le causó la situación: “Me siento humillada. Me siento mal. Estoy temblando. No he podido calmarme”.
Posterior a la publicación del video, la empleada sostuvo que conserva historias clínicas, incapacidades, comunicaciones y documentos para solicitar que se investigue lo ocurrido el 23 de agosto, el trámite de la ARL y la exigencia de entrega del calzado.
Fuentes del centro comercial Unicentro confirmaron que el hecho ocurrió dos días antes del reporte y generó indignación en el lugar, mientras que Trade Alliance Corporation, operadora de Zara en Colombia, no ha emitido pronunciamientos. La trabajadora confirmó que sigue vinculada a la empresa como cajera a la espera de respuestas, enfatizando: “No soy un problema por haber denunciado lo que me pasó”.


