Un procedimiento de control en Chipaque dejó al descubierto los cuerpos de dos integrantes de una misma familia.
Un retén de la Policía en el kilómetro 17+400 de la carretera Bogotá–Villavicencio, a la altura de Chipaque, dejó al descubierto el traslado de dos víctimas fatales identificadas como Keila Fernández Ortiz y su hija Luciana Fernández, de 10 años. El conductor del automóvil, Donys David Fonseca, de 44 años, quien era esposo de la mujer y padre de la menor, terminó arrestado en el lugar.
El caso comenzó a reconstruirse a partir de la noche del 9 de septiembre, cuando uniformados atendieron una solicitud de inspección por comportamiento sospechoso. En el procedimiento localizaron primero el cuerpo de la mujer en el puesto del copiloto y luego el cadáver de la niña en la parte trasera del automotor.
Respecto al operativo, el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel, confirmó: “El hombre que conducía un vehículo con los cuerpos sin vida de su esposa y su hija en la vía Bogotá–Villavicencio se encuentra a disposición de la Fiscalía General de la Nación en uno de los municipios del oriente de Cundinamarca, tras ser capturado en este corredor”.
Las primeras líneas de trabajo establecen que los ataques ocurrieron el pasado 7 de septiembre al interior de una vivienda ubicada en la localidad de Usme, al sur de Bogotá. Informes forenses iniciales indican que la mujer adulta recibió disparos de arma de fuego, mientras que la menor de edad habría fallecido por asfixia mecánica.
El detenido es un exsoldado profesional del Ejército que trabajaba como vigilante y era natural de La Guajira, al igual que las víctimas originarias del corregimiento de Conejo, en el municipio de Fonseca. La captura del sospechoso ya fue legalizada por las autoridades competentes en el marco del proceso judicial.
Los investigadores avanzan en el rastreo de peajes, cámaras de seguridad, movimientos bancarios y registros telefónicos para esclarecer las razones del desplazamiento del automóvil entre Bogotá, Caldas y el corredor vial hacia el Meta. Las verificaciones incluyen la recolección de pruebas en el inmueble de Usme donde se habrían perpetrado los homicidios.
La Fiscalía General de la Nación, en su seccional Cundinamarca, asumió los actos urgentes para precisar los móviles de la agresión y fijar la responsabilidad penal del investigado. Por su parte, la comunidad de Conejo permanece consternada a la espera de los dictámenes de Medicina Legal que confirmen las circunstancias de los fallecimientos.


