La Casa de Nariño busca centralizar la información oficial y restringir el contacto directo de los funcionarios públicos con los periodistas.
Según actas de reuniones de comunicaciones reveladas por Caracol Radio y La Silla Vacía, la jefe de comunicaciones de la Casa de Nariño, María Fernanda Sandoval, transmitió las nuevas directrices de relacionamiento con los medios a los encargados de comunicaciones de los ministerios.
El esquema establecido contempla reducir el margen de intervención de las carteras ejecutivas y redirigir los pronunciamientos a través de canales unificados y autorizados previamente por el Ejecutivo.
Límites a ministros y centralización de anuncios
Dentro de las medidas adoptadas, se estipuló que los ministros únicamente podrán emitir una declaración en eventos públicos sin dar paso a preguntas por parte de los medios de comunicación.
Por su parte, los viceministros tienen prohibido actuar como voceros del gobierno, mientras que los anuncios de mayor relevancia serán asumidos directamente por el presidente Abelardo de la Espriella.
Asimismo, la estrategia dicta que todas las entidades adscritas a los ministerios deberán canalizar su información a través de un periodista enlazado desde la Coordinación del alto gobierno, evitando emitir comunicados o conceder entrevistas de manera independiente.
El abogado y expolítico barranquillero Miller Soto asumirá la vocería oficial del Ejecutivo, un rol en el que realizará hasta tres intervenciones diarias ante la prensa para transmitir la información enviada por las carteras.
Para poner en marcha la dinámica, la Casa de Nariño ordenó realizar talleres piloto de vocería con Soto, solicitando a las carteras el envío de sus temas prioritarios para ensayar las presentaciones públicas.
Criterios de publicación y estrategia narrativa
La normativa contempla que los comunicados institucionales no superen la extensión de una cuartilla y que los mensajes oficiales se difundan en las cuentas institucionales de cada ministerio en lugar de los perfiles personales de los funcionarios.
Adicionalmente, la Casa de Nariño instruyó a los ministerios a detener y remitir la información de sus planes de medios y pautas publicitarias activas para un proceso de revisión centralizado bajo criterios de austeridad.
Las directrices incorporan la obligación de replicar mensajes enfocados en transmitir esperanza y reconstrucción institucional, enmarcados en la narrativa gubernamental denominada “Patria Milagro”.
El diseño comunicativo se consolidó tras la renuncia de la periodista Carolina Gómez a la vocería compartida, situación que dejó a Soto como el único vocero al frente del mecanismo de transmisión de información.
Efectos en la cobertura y en el gabinete
En el marco de esta reestructuración, se conoció el fin del espacio radial dirigido por la periodista Camila Zuluaga en Mañanas Blu tras ocho años al aire, atribuyéndose oficialmente a razones financieras de la emisora.
La aplicación de la directriz también se reflejó en el Congreso de la República, donde la ministra de Salud, Ana María Vesga, evitó dar declaraciones a los medios tras asistir a sesiones legislativas.
Hasta el momento, la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) no ha emitido pronunciamientos oficiales sobre las directrices de contratación de pauta y restricción de vocerías comunicadas por el Gobierno nacional.


