La circulación masiva de panfletos y mensajes virtuales obligó al cierre de cientos de negocios pese al fuerte despliegue del Ejército y la Policía.
El pánico colectivo provocado por la difusión de panfletos y mensajes de WhatsApp que amenazaban con consecuencias fatales a quienes abrieran sus negocios, llevó a cientos de tenderos y comerciantes de Barranquilla y Soledad a mantener sus establecimientos cerrados durante toda la jornada. Aunque la Policía Metropolitana, el Ejército y los mandatarios locales desplegaron operativos de seguridad para garantizar el orden público, la gran mayoría de los pequeños empresarios prefirió no arriesgarse ante la posibilidad de sufrir atentados o retaliaciones.
La parálisis comercial se registró este sábado 4 de julio y afectó principalmente a los negocios de barrio en sectores de Soledad como Hipódromo, el casco viejo y Los Robles, al igual que al barrio Simón Bolívar en el sur de Barranquilla y a la zona céntrica. La intimidación criminal también golpeó al sector del transporte informal, reduciendo drásticamente la circulación de motocarros y motocicletas en las calles, mientras que los únicos establecimientos que operaron con normalidad fueron las farmacias, los almacenes de cadena y las empresas de apuestas.
Las autoridades, encabezadas por el gobernador del Atlántico, Eduardo Verano, la alcaldesa de Soledad, Alcira Sandoval, y la administración local, insistieron en que existían plenas garantías de seguridad y pidieron a la población no difundir cadenas falsas. Por su parte, el comandante de la Policía Metropolitana, brigadier general Luis Miguel Camelo Sánchez, aclaró que los mensajes en redes sociales que convocaban a un supuesto paro de comerciantes contra la extorsión eran falsos, y que en realidad se trataba de una estrategia de las bandas criminales para presionar e intimidar al gremio.
A pesar del acompañamiento de la fuerza pública y los llamados a la calma del secretario de Gobierno de Soledad, Carlos Valencia, los tenderos manifestaron que la incertidumbre real surgirá en los días venideros. Los comerciantes explicaron que la presencia de las autoridades los protegía únicamente durante la jornada, pero temen quedar completamente vulnerables a represalias violentas o incendios provocados una vez los uniformados se retiren de los sectores comerciales.
El cierre forzado provocó un impacto económico inmediato, dejando pérdidas totales a cientos de familias y vendedores ambulantes que dependen exclusivamente del sustento diario para sobrevivir. Muchos pequeños propietarios enfatizaron la difícil decisión que significó tener que elegir entre abrir para conseguir los ingresos del día o resguardar la vida y la integridad física frente a las advertencias directas de las estructuras delincuenciales.
Ante la tensa situación, el Gaula de la Policía y los organismos de inteligencia del Estado iniciaron las investigaciones pertinentes para verificar la autenticidad de los panfletos y rastrear el origen de las cadenas de WhatsApp. Las autoridades buscan identificar a los líderes de estas estructuras criminales para determinar si realmente pretendían ejecutar ataques directos en el área metropolitana o si solo buscaban sembrar el caos entre la población.
La jornada finalizó sin reportes de hechos violentos o atentados materiales contra los locales comerciales que decidieron abrir parcialmente. Sin embargo, la efectividad del veto criminal evidenció la profunda zozobra que vive el comercio local, el cual espera resultados contundentes por parte de la justicia para poder reanudar sus labores cotidianas de manera segura en los próximos días.


