Las imágenes muestran que el joven de 22 años sufrió una golpiza antes de terminar sumergido en el agua.
El deceso de Alexander Avendaño Varela, un ciudadano de 22 años procedente de la ciudad de Medellín, dio un vuelco drástico en el ámbito legal tras difundirse grabaciones que exponen que el joven fue atacado antes de terminar en el agua. El suceso se desencadenó el pasado 24 de mayo en el embalse El Peñol-Guatapé, específicamente en el área que conecta los sectores de Palmira y Magdalena, en jurisdicción del municipio de El Peñol, Antioquia. El afectado participaba en una celebración a bordo de un planchón turístico con destino a la Isla del Sol, espacio donde se desató una violenta confrontación por motivos que los investigadores intentan esclarecer de manera oficial.
Evidencias de violencia e instigación en la embarcación
El material audiovisual que circula en plataformas digitales expone que la víctima fue sometida a agresiones físicas y verbales continuas por parte de varios asistentes a la fiesta. En la grabación se observa al ciudadano sin su pantalón, acorralado y notablemente asustado mientras intentaba protegerse de los impactos recibidos por parte de un grupo de sujetos que lo superaban en número.
Aunque las autoridades no se han pronunciado oficialmente, en el video se ve y se escucha a una mujer con camiseta manga larga de color rosa que pedía repetidamente que lo ahogaran. Por esta conducta, quienes han visto la grabación la identifican de inmediato como una de las principales sospechosas, encendiendo las alarmas en el entorno del caso.
Ante el asedio y los golpes recibidos, la principal hipótesis apunta a que el joven cambió de rumbo y saltó de la estructura náutica en un intento desesperado por salvaguardar su integridad física. Testigos del hecho manifestaron en el mismo metraje que el ciudadano carecía de conocimientos de natación, una advertencia que fue ignorada por quienes atestiguaban la escena.
Negligencia y operativo de rescate en El Marial
Tras reportarse la caída del ciudadano en el sector conocido como El Marial, se activó un bloque de búsqueda integrado por la Policía Fluvial, personal de Protección Ambiental de EPM y 14 buzos especializados de las estaciones de bomberos de Marinilla, El Peñol, La Ceja, El Retiro y El Carmen de Viboral. Las maniobras subacuáticas enfrentaron serias dificultades debido a las bajas temperaturas, la nula visibilidad y profundidades que rozaban los 50 metros, obligando al uso complementario de tecnología de sonar y drones.
El cadáver fue localizado y rescatado el viernes siguiente en horas de la noche, lo que permitió dar inicio a los análisis forenses pertinentes de la mano de la Fiscalía General de la Nación. Paralelamente, se indaga la falta de chalecos salvavidas en el planchón, lo que derivaría en un proceso contra el propietario del transporte por omisión de medidas básicas de seguridad.
La omisión de socorro es otro eje central del caso, dado que los implicados no hicieron ademán de lanzarse al rescate e incluso permitieron que la lancha continuara su trayecto sin prestar auxilio. Las autoridades penales evalúan si este comportamiento configura delitos adicionales para los ocupantes de la nave que presenciaron el hecho.
Historial de siniestros en el complejo turístico
Esta tragedia reactiva las alarmas en uno de los centros de deportes náuticos más importantes de Colombia, una zona de 2.262 hectáreas que ya registra cerca de 50 muertes por inmersión durante la última década. La peligrosidad del embalse ha motivado restricciones estrictas por parte de las administraciones locales, que prohíben nadar de forma libre en el cuerpo de agua.
La lista de víctimas recientes incluye a un pescador de 20 años que pereció tras un naufragio en agosto de 2024, seguido días después por un adolescente venezolano de 15 años que se lanzó al agua sin protección. Asimismo, en el año 2025 se reportó el deceso de Pablo Muñoz, un habitante reconocido por sumergirse con regularidad en el sector para recuperar pertenencias extraviadas.
El avance de este proceso judicial dependerá de la confrontación entre los dictámenes de la necropsia, las declaraciones de los testigos presenciales y la posible vinculación formal de la mujer señalada públicamente por incitar el ataque antes de la desaparición de Alexander bajo el agua.


