El dueño de la empresa de seguridad Atenas señaló como responsable del ataque a Jorge Luis Alfonso López y al senador Antonio Correa.
La mañana de este lunes, el norte de Barranquilla se convirtió en el escenario de un violento y planificado atentado sicarial contra el empresario Raúl Antonio Montes. El ataque con armas de largo alcance se perpetró en la calle 84 con carrera 43B, justo en el momento en que la víctima, exjefe de seguridad de la familia de la fallecida Enilce López, alias La Gata, se disponía a ingresar a las instalaciones de su compañía de vigilancia.
El atentado sicarial desencadenó una potente balacera en plena vía pública entre los delincuentes y los escoltas del protegido, quienes reaccionaron inmediatamente para repeler la agresión. El saldo del violento enfrentamiento fue de un escolta fallecido y otros tres integrantes del esquema de protección heridos, mientras que Montes logró salir ileso al refugiarse detrás de una estructura de concreto de la edificación.
Reacción del Gaula Militar y capturas en el sector
La magnitud de la emergencia requirió la intervención providencial de uniformados del Gaula Militar Caribe, quienes se encontraban casualmente en el sector comercial realizando actividades operacionales de prevención contra el delito de la extorsión. Al escuchar las detonaciones de fusil, los militares actuaron con rapidez para contrarrestar el ataque de los sicarios, evitando de esta manera que se registrara un número mayor de víctimas mortales en la zona.
En una acción coordinada entre el cuerpo militar y las patrullas de la Policía Metropolitana de Barranquilla, se logró la captura de tres presuntos implicados en la incursión delictiva, entre los que se identificó a Joel Andrés Estor Gómez y Daniel de Jesús González Palma, además de la aprehensión de un menor de edad. Dos de los supuestos delincuentes resultaron lesionados en el cuz de disparos y fueron trasladados a centros asistenciales bajo medidas de seguridad.
Frente al procedimiento, el brigadier general Miguel Andrés Camelo Sánchez, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, detalló que el atentado ocurrió hacia las 8:45 de la mañana contra una persona que arribaba a una firma de seguridad. El alto oficial destacó la oportuna y rápida reacción del Gaula del Ejército que se encontraba en el área, logrando neutralizar a parte del comando sicarial.
Incautación de un poderoso arsenal de guerra
Durante las inspecciones judiciales en el lugar de los hechos, las autoridades lograron decomisar un potente armamento en poder de los capturados, compuesto por un fusil de asalto AR-15, una subametralladora Mini Uzi y dos pistolas automáticas de calibre 9 milímetros con cargadores de alta capacidad. De igual forma, los peritos forenses recolectaron en el pavimento decenas de vainillas percutidas de diferentes calibres, lo que evidencia el poder de fuego empleado.
El general Camelo Sánchez confirmó el hallazgo de este arsenal de guerra y precisó que, junto con unidades de la Fiscalía General de la Nación y la Seccional de Investigación Criminal de la Policía Nacional, se están adelantando de manera urgente todas las actividades pertinentes para el desarrollo de la investigación judicial y determinar la procedencia de estas armas de uso restringido.
Declaraciones de Montes y acusaciones directas
Luego de resultar ileso del atentado, Raúl Montes vinculó el ataque de manera directa con las explosivas declaraciones que había entregado recientemente y en exclusiva a la Revista Semana, donde reveló información altamente sensible. El empresario argumentó ante este medio que el intento de homicidio obedece a una retaliación y a una persecución sistemática por parte de sus antiguos empleadores de la familia Alfonso López.
En sus testimonios entregados a la Revista Semana, Montes explicó que desde el momento en que tomó la decisión de apartarse del entorno de dicha familia se desató una hostilidad en su contra, debido a que él manejaba de primera mano datos muy delicados sobre el funcionamiento interno de sus actividades. Asimismo, el empresario denunció que sus antiguos allegados están incómodos por las pruebas que posee respecto a la supuesta financiación de campaigns políticas con dinero ilícito.
El socio de la firma de seguridad fue enfático en señalar ante el medio de comunicación que teme por su vida y la de su entorno más cercano, asegurando tener absoluta claridad sobre quiénes se encuentran detrás de este plan criminal para silenciarlo. Por tal motivo, extendió un requerimiento urgente a los organismos de inteligencia del Estado y a las autoridades judiciales con el fin de que se le brinden las garantías necesarias a su integridad.
Suspensión de la empresa Atenas y contexto judicial
El atentado sicarial también revivió la polémica en torno a la empresa de vigilancia Atenas, de la cual Raúl Montes es socio y para la que trabajaban los escoltas que resultaron afectados en la balacera. El pasado mes de abril, la Superintendencia de Vigilancia y Seguridad Privada había anunciado la suspensión de la licencia de esta compañía, en el marco de una investigación nacional por supuestas filtraciones de estructuras ilegales.
Ante la sanción impuesta por el superintendente Larry Álvarez Morales, la defensa de la compañía de seguridad privada Atenas argumentó en su momento que dicha determinación administrativa era injusta y desproporcionada. Voceros jurídicos de la firma señalaron que un juzgado de la República ya había fallado una acción de tutela a favor de la empresa, la cual, según sus declaraciones, no fue acatada debidamente por el ente de control.
El sector comercial del barrio Granadillo en el norte de la ciudad permanece bajo estricto monitoreo judicial mientras las autoridades analizan los videos de las cámaras de seguridad para dar con el paradero de otros dos implicados que lograron escapar en un vehículo. Por su parte, los escoltas heridos, identificados como Guillermo Márquez, Luis Granados y Henry Pérez, continúan recibiendo atención médica especializada.


