La artista bolivarense será despedida con honores en el Capitolio Nacional tras su deceso en México.
Sonia Bazanta Vides, conocida artísticamente como Totó la Momposina, falleció a los 85 años en la ciudad de Celaya, México, tras sufrir un infarto agudo de miocardio el pasado domingo 17 de mayo. La noticia fue confirmada por su mánager, Carolina Gotok, y sus hijos, quienes informaron que la cantante murió en paz, rodeada de su hija Angélica y sus nietos en territorio mexicano.
El fallecimiento de la cantaora representa una pérdida invaluable para la cultura nacional, pues dedicó más de seis décadas a la preservación y difusión de ritmos ancestrales como el bullerengue, la cumbia y el mapalé. Su partida deja un vacío en la música tradicional, pero su legado permanece vigente como la principal embajadora de los sonidos del Caribe colombiano en los cinco continentes.
Honores fúnebres y traslado a la capital
Los restos de la intérprete serán trasladados desde México a Bogotá el próximo 27 de mayo para dar inicio a las ceremonias de despedida en cuerpo presente. La familia confirmó que se realizará un homenaje póstumo en el Capitolio Nacional, donde los seguidores de su obra podrán rendirle tributo y reconocer su inmenso aporte a la identidad cultural del país.
Durante este acto solemne, los integrantes de la agrupación Los Tambores de Totó participarán activamente para despedirla con la música que ella siempre defendió. Sus hijos, Marco Vinicio, Angélica María y Eurídice Salomé Oyaga Bazanta, expresaron que el evento busca celebrar la alegría y la sabiduría que su madre transmitió a través de su entrega extraordinaria en cada escenario.
Origen en Bolívar y el exilio por la violencia
La historia de Totó comenzó el 15 de agosto de 1948 en Talaigua, Bolívar, un territorio que en aquel entonces dependía de Mompox y donde la música era el lenguaje cotidiano. No obstante, su infancia estuvo marcada por el desplazamiento forzado debido a la persecución política contra su familia durante la época de La Violencia, lo que los obligó a refugiarse inicialmente en Barrancabermeja.
Tras un paso por Villavicencio, la familia Bazanta Vides llegó a Bogotá para reconstruir su vida en el barrio Restrepo, donde su padre se desempeñó como zapatero. Pese a la distancia geográfica con su tierra natal, su madre Livia se encargó de que sus hijos no olvidaran sus raíces, trayendo instrumentos desde la Costa para enseñarles los cantos y bailes tradicionales en plena capital.
De la Sorbona de París al éxito internacional
En su juventud, Totó decidió profesionalizar su talento estudiando Historia de la Música y Coreografía en la Universidad de la Sorbona en Francia, lo que le dio una visión técnica y global de su arte. Esta formación académica, sumada a su esencia empírica, le permitió recorrer países como Alemania, Unión Soviética, China y Estados Unidos, posicionándose como una figura de talla mundial.
Uno de sus momentos más emblemáticos fue su participación en la ceremonia del Premio Nobel de Literatura de Gabriel García Márquez en 1982, donde la cumbia se tomó Estocolmo. Aquella presentación, que muchos consideraron un riesgo para el protocolo sueco, terminó siendo el hito que consolidó la música del Caribe colombiano ante la élite intelectual y cultural del planeta.
Reconocimientos a una carrera de excelencia
La trayectoria de la cantaora fue exaltada con múltiples distinciones, incluyendo el Premio a la Excelencia Musical de los Latin Grammy en 2013 y el premio WOMEX en 2006. También recibió el galardón Vida y Obra del Ministerio de Cultura en 2011, reconociendo su labor incansable por mantener viva la memoria de los pueblos ribereños a través de sus grabaciones y espectáculos.
Su última aparición en los grandes escenarios fue en el Festival Cordillera de 2022, año en el que decidió retirarse de la vida pública debido a complicaciones de salud relacionadas con la afasia. Desde ese momento, se mantuvo bajo el cuidado de sus familiares, alejada del ruido comercial pero siempre conectada con la esencia de los tambores que marcaron su existencia.
El mensaje final de una leyenda del Caribe
En sus últimos años, la artista insistió frecuentemente en que ella no era la protagonista de su éxito, sino que la verdadera estrella siempre fue la música tradicional de su tierra. Sus allegados la recordarán no solo por su potencia vocal, sino por su calidez humana y la fortaleza con la que enfrentó los desafíos de una industria que a veces olvida sus raíces.
La familia Bazanta agradeció las muestras de cariño recibidas desde todos los rincones del mundo y pidió recordar a “Totico” con la dignidad que merece una mujer que cambió la historia del folclor. Con su fallecimiento, Colombia pierde a una de sus voces más potentes, pero gana un símbolo eterno de resistencia cultural que seguirá resonando en cada golpe de tambor.


