El reciente fallecimiento de una joven de 18 años en la Troncal del Caribe expone una dolorosa coincidencia familiar tras la pérdida previa de su primo hermano, con quien se crió bajo el mismo techo.
La comunidad de Ciénaga se encuentra consternada tras confirmarse el deceso de Kristina Payares Castillo, de 18 años, quien perdió la vida la noche del pasado viernes 24 de abril. El siniestro ocurrió en la Troncal del Caribe, específicamente en las inmediaciones del Sena Agropecuario, zona sur de Santa Marta, donde la joven fue embestida por un vehículo mientras se desplazaba en su motocicleta.
Este hecho ha generado un profundo impacto emocional, no solo por la juventud de la víctima, sino por el luto reincidente que enfrenta su núcleo cercano. Kristina, residente del barrio Carreño, era prima hermana de Iván Payares Cantillo; ambos crecieron en el mismo hogar, compartiendo una relación que para sus allegados era de hermanos de sangre por el vínculo de crianza.
Sobre el incidente actual, los reportes oficiales indican que la joven circulaba en una motocicleta blanca cuando fue impactada violentamente por un automóvil particular. La colisión le provocó múltiples traumatismos de extrema gravedad y la pérdida funcional de una de sus extremidades inferiores, dejándola en estado crítico sobre la carpeta asfáltica ante la mirada de otros conductores.
Testigos presenciales y transeúntes acudieron de inmediato para socorrer a la víctima, captando en video la angustia de los minutos posteriores al choque. Sin embargo, la atención médica especializada se vio empañada por denuncias de la comunidad sobre la demora en el auxilio; conductores que presenciaron el evento aseguraron que la ambulancia tardó aproximadamente una hora en arribar al sitio.
Al respecto, un conductor que permaneció en el lugar hasta el levantamiento de la joven manifestó su indignación por la respuesta de emergencia: “Había tiempo de hacer algo por ella, pero la ambulancia tardó mucho tiempo en llegar; esto pasa mucho en Santa Marta con las ambulancias”.
Tras el agónico tiempo de espera, los paramédicos lograron estabilizarla parcialmente para ingresarla en una clínica privada de Santa Marta. A pesar de las intervenciones quirúrgicas y los esfuerzos del cuerpo médico por revertir el cuadro clínico, la intensidad de las lesiones internas y externas provocó su fallecimiento horas después de su ingreso al centro asistencial.
El destino de Kristina guarda un paralelismo desgarrador con el de Iván, quien falleció el 11 de junio del año pasado tras un accidente ocurrido en la calle 27 con avenida Donado, en Ciénaga. Ambos jóvenes, unidos por una crianza compartida en el mismo seno familiar, encontraron el final de sus días en las carreteras del Magdalena, dejando a una familia devastada por una secuencia de tragedias que parece no dar tregua.


