El parrillero de la motocicleta impactó accidentalmente un cable de alta tensión que desplomó una descarga eléctrica mortal sobre su propio compañero.
El violento episodio se registró la tarde del pasado domingo cuando Juan Carlos Castillo del Castillo, de 54 años, fue atacado a tiros en su negocio. El atentado, presuntamente motivado por el cobro de extorsiones de la banda ‘Los Costeños’, desencadenó una huida de película que terminó con un delincuente muerto por descarga eléctrica y otro bajo custodia policial.
La tragedia para los delincuentes comenzó metros después de cometer el crimen, cuando el parrillero de la moto accionó su arma al aire para amedrentar a quienes los perseguían. En un giro irónico del destino, uno de los proyectiles impactó una línea de energía de alta tensión, provocando que el cable energizado se desprendiera y cayera directamente sobre el conductor del vehículo.
Erick David Sánchez Martínez, de 24 años, quien manejaba la motocicleta y ya se encontraba herido por la reacción de un ciudadano, recibió el choque eléctrico de manera fulminante. Aunque fue auxiliado y trasladado a la Clínica Centro, los médicos confirmaron su fallecimiento poco después de su ingreso al centro asistencial.
Sobre el occiso, las autoridades señalaron que era hijo de un reconocido delincuente del sector conocido bajo el alias de ‘Machi’. Este nexo familiar refuerza la hipótesis de la Policía sobre la vinculación de los atacantes con estructuras criminales dedicadas a presionar a los comerciantes del sur de la ciudad mediante el cobro de cuotas ilegales.
Por su parte, el segundo implicado, identificado como Keyner Ricardo Vásquez Llamas, intentó aprovechar el caos para escapar a pie tras ver a su cómplice desplomarse. Sin embargo, su carrera lo llevó a pasar justo frente al CAI de Rebolo, donde su actitud sospechosa y el asedio de la multitud permitieron a los uniformados interceptarlo rápidamente.
Al momento de su detención, Vásquez Llamas intentó engañar a los agentes asegurando que era un habitante de calle que nada tenía que ver con los hechos. No obstante, al practicarle un registro, se le halló en su poder el arma de fuego utilizada en el atentado, lo que permitió su judicialización inmediata por homicidio y porte ilegal de armas.
El capturado cuenta con cinco anotaciones judiciales previas por delitos como hurto y tráfico de estupefacientes, según el reporte oficial de la Policía Metropolitana. Mientras el delincuente espera su audiencia, la comunidad de San Roque asocia el inusual accidente del cable eléctrico como un acto de justicia tras la muerte del comerciante Castillo.


