El rastreo de la cepa Andes apunta a un contagio iniciado durante un recorrido turístico por el Cono Sur.
La confirmación de un brote de hantavirus a bordo del crucero de expedición MV Hondius ha encendido las alarmas sanitarias tras reportarse tres muertes. La embarcación, que partió de la ciudad de Ushuaia, Argentina, el pasado 1 de abril con casi 150 personas a bordo, se encuentra en el centro de una investigación internacional tras identificarse la temida cepa Andes en varios pasajeros.
Este hallazgo es crítico para la salud pública global, ya que se trata de la única variante del virus capaz de transmitirse directamente entre seres humanos. Mientras el buque permanece anclado cerca de las costas de Cabo Verde, la Organización Mundial de la Salud (OMS) coordina evacuaciones de emergencia hacia Sudáfrica y Europa para intentar contener lo que podría ser una cadena de contagio excepcional.
Ruta de contagio en Sudamérica
Las autoridades argentinas han comenzado a reconstruir el itinerario de una pareja de neerlandeses que falleció tras presentar los primeros síntomas a bordo. Antes de embarcar a principios de abril, estos turistas recorrieron en automóvil diversos puntos críticos de Chile, Uruguay y el sur de Argentina, zonas donde el ratón colilargo actúa como reservorio natural del virus.
El Ministerio de Salud de Argentina descartó, por ahora, otros brotes en tierra firme, pero ha enviado equipos técnicos a la Patagonia para capturar y analizar roedores en las áreas vinculadas al recorrido. El objetivo es determinar si los fallecidos contrajeron la enfermedad en los parques naturales del sur o si las condiciones de hacinamiento en el crucero facilitaron una propagación interna entre la tripulación y los viajeros.
Pulso político por el desembarque
El plan de trasladar el MV Hondius hacia el puerto de Granadilla en Tenerife ha desatado un fuerte conflicto entre el Gobierno de España y la administración regional de las Islas Canarias. El presidente canario, Fernando Clavijo, rechazó tajantemente la llegada del buque, denunciando una falta de criterios técnicos y de información transparente para garantizar la seguridad de los ciudadanos locales ante el patógeno.
Por su parte, la empresa operadora Oceanwide Expeditions insiste en que las islas son el punto más cercano con la capacidad médica necesaria para gestionar la crisis. La logística propuesta por Madrid incluye el uso de corredores sanitarios blindados y transportes especiales para repatriar a los extranjeros de 23 nacionalidades, buscando minimizar cualquier posibilidad de contacto con la población civil del archipiélago.
El riesgo de la cepa Andes
Lo que hace que este caso sea monitoreado con lupa es la agresividad de la variante Andes, que posee una tasa de letalidad que oscila entre el 10% y el 50%. A diferencia de otras cepas del hantavirus, esta no requiere exclusivamente el contacto con desechos de roedores para propagarse, pues puede saltar de persona a persona mediante fluidos o contacto estrecho y prolongado.
Científicos explican que el diseño de los cruceros, con pasillos estrechos y ventilación limitada, representa un escenario de alto riesgo para este tipo de virus respiratorios. En brotes pasados, se ha demostrado que basta con un “supercontagiador” en un espacio confinado para que la enfermedad se extienda rápidamente, tal como se teme que haya ocurrido durante la travesía por el Atlántico.
Vigilancia global sin caer en el pánico
Pese al temor generalizado, la OMS ha enviado un mensaje de calma al asegurar que el hantavirus no posee la misma volatilidad de propagación masiva que virus como el COVID-19. El organismo internacional argumenta que la transmisión interhumana sigue considerándose un evento excepcional que requiere condiciones de proximidad extrema, por lo que el riesgo para la población mundial se mantiene bajo.
Actualmente, no existe una vacuna ni un tratamiento antiviral específico, por lo que la medicina solo puede ofrecer soporte vital en cuidados intensivos. La prioridad absoluta de los expertos es completar el rastreo de los 62 contactos estrechos identificados, asegurando que cada persona que estuvo cerca de los infectados cumpla con un aislamiento estricto para cerrar definitivamente el ciclo del virus.


