Un seguimiento por GPS liderado por un policía de civil y el dueño de la camioneta detonó la confusión armada justo cuando los investigadores ya habían interceptado el vehículo y a los delincuentes.
El barrio Lorena, en la comuna 11 de Laureles-Estadio, se convirtió en el escenario de un confuso incidente armado que cobró la vida de dos miembros activos de la Policía Nacional. El suceso se desencadenó durante la noche en medio de un procedimiento de verificación de un vehículo robado que terminó de forma trágica.
Las víctimas de este letal malentendido fueron identificadas como la subintendente Yuli Milena Giraldo Morales, de 38 años, y el patrullero John Alexander Zapata Vásquez, de 26 años. Ambos funcionarios estaban adscritos a la Seccional de Investigación Criminal (Sijín) de la Policía Metropolitana del Valle de Aburrá.
Detalles de un letal error de identidad
El incidente se originó a partir del robo de una camioneta en las afueras de un concurrido centro comercial de la zona. El propietario del automotor se percató del hurto al salir del establecimiento y comenzó a rastrear el carro de inmediato gracias a un dispositivo iPad que había quedado en su interior.
De forma simultánea, los agentes de la Sijín recibieron el reporte del hecho y lograron ubicar el vehículo en la carrera 80A con calle 41. Los investigadores se encontraban realizando las labores de inspección técnica en el sitio cuando el dueño del automotor llegó al cuadrante guiado por la señal de geolocalización.
La víctima del hurto no llegó sola al lugar, sino acompañada por un amigo que resultó ser un intendente jefe adscrito al Grupo de Protección a Personas. Este uniformado, que se encontraba fuera de servicio y de civil con 23 años de antigüedad en la institución, reaccionó de manera intempestiva al ver a los agentes de la Sijín.
El desenlace de la confrontación armada
De acuerdo con las hipótesis iniciales, el miembro de la unidad de protección pensó que los investigadores encubiertos eran los delincuentes que pretendían llevarse el carro. Ante la percepción de una supuesta amenaza, el oficial de civil desenfundó su arma particular y abrió fuego en repetidas ocasiones contra el personal de la Sijín.
El ataque armado tomó por sorpresa a los funcionarios judiciales, generando un violento intercambio de disparos en plena vía pública. El patrullero Zapata Vásquez recibió impactos críticos en la cabeza que lo dejaron tendido en el pavimento, mientras que la subintendente Giraldo Morales intentó ponerse a salvo antes de caer herida por múltiples proyectiles.
Los dos investigadores heridos de gravedad fueron auxiliados rápidamente y trasladados a un centro asistencial cercano en la capital antioqueña. A pesar del esfuerzo del personal médico, ambos uniformados fallecieron minutos después de su ingreso debido a la severidad de las lesiones causadas por los impactos de bala.
Acciones judiciales y balance de seguridad
Al sitio de la balacera llegaron diversas unidades judiciales y de la Policía para acordonar el área y comenzar las indagaciones pertinentes. En el marco del procedimiento, las autoridades lograron la captura de tres personas, incluyendo al uniformado de la unidad de protección que disparó y al comerciante dueño de la camioneta.
El Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía General de la Nación asumió de forma inmediata la recolección de material probatorio en la escena. Entre los elementos incautados para los análisis forenses se encuentran cuatro teléfonos celulares y tres pistolas calibre 9 milímetros, las cuales serán sometidas a peritajes balísticos.
Este trágico suceso elevó a cuatro el número de integrantes de la fuerza pública que han sido asesinados en Medellín en lo que va del año. Con este caso, la ciudad alcanza los 114 homicidios en el periodo actual, manteniendo una tendencia a la baja frente a los 148 casos registrados en el mismo lapso del año anterior.


