Una crisis pasional sería la causa de la fatal decisión que el uniformado tomó durante la madrugada.
Como Rafael Morales fue identificado el patrullero de la Policía Metropolitana de Cartagena, adscrito a la Seccional de Investigación Criminal (Sijín), quien fue hallado sin vida en las primeras horas de este lunes 11 de mayo. El hallazgo ocurrió en la terraza de un establecimiento comercial ubicado en el barrio Torices, donde el funcionario fue encontrado por transeúntes que alertaron de inmediato a las autoridades locales.
Unidades de criminalística se desplazaron hasta el sitio para realizar la inspección técnica del cadáver y recolectar elementos materiales probatorios. La noticia ha generado una profunda consternación entre sus compañeros de la institución, quienes recordaron su labor dentro del cuerpo investigativo en la capital de Bolívar.
De acuerdo con los registros de las cámaras de seguridad del sector, Morales arribó al local aproximadamente a las 2:30 de la madrugada vestido de civil y portando una soga. Las imágenes muestran cómo el hombre ingresó al área de la terraza, se sentó en una silla y permaneció varios minutos manipulando su teléfono celular, enviando lo que serían sus últimos mensajes de despedida.
Tras este momento de inquietante calma, el patrullero procedió a colgarse de la estructura de la terraza, terminando con su vida de manera inmediata. La secuencia de video evidencia que el hombre actuó con determinación, lo que sugiere que la decisión de poner fin a sus días estaba premeditada antes de llegar al establecimiento en el barrio Torices.
Las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a que el detonante de la tragedia fue una fuerte inestabilidad emocional derivada de conflictos sentimentales. Versiones de personas allegadas indican que el funcionario atravesaba un cuadro depresivo producto de una supuesta infidelidad de su pareja, situación que lo mantenía afectado anímicamente durante los días previos al suceso.
Antes del desenlace, Morales utilizó el chat para comunicarse con sus seres queridos, dejando instrucciones precisas sobre el bienestar de su pequeña hija. “Cuida a tu hermanita como si fuera tu hija, báñala, llévala al colegio, juega con ella, ella es un amor”, escribió el uniformado en una serie de mensajes enviados entre las 2:55 a. m. y las 2:57 a. m. antes de perder contacto definitivo.
En sus últimas palabras, Morales expresó el dolor que sentía al no poder cumplir sus promesas, pidiendo perdón y asegurando un amor eterno para la menor. “Dile que me perdone, le incumplí, no pude cumplirle todo sus deseos, pero donde esté la voy a amar para siempre”, rezaba el texto que cerró con un sentido “las amo” antes de que las llamadas a su teléfono quedaran silenciadas.

