El misterio rodea las causas por las cuales la víctima terminó en sin vida y en otro departamento tras festejar su cumpleaños.
El cadáver de Jaime Luis Cervantes Bustamantes fue descubierto por transeúntes a un costado de la troncal del Caribe, en jurisdicción rural de Riohacha. La comunidad alertó a las patrullas policiales sobre varios bultos extraños abandonados entre la maleza de la berma, lo que desencadenó un despliegue judicial inmediato en la zona durante la mañana del sábado.
Uniformados de la Policía Nacional constataron que se trataba de un homicidio al verificar que el interior de las bolsas de basura contenía restos humanos con múltiples huellas de violencia. El hallazgo se produjo exactamente a la altura del kilómetro 57 de la ruta que conecta a la capital de La Guajira con Santa Marta, en inmediaciones del corregimiento de Camarones y antes de llegar al peaje.
Los peritos de criminalística acordonaron el área perimetral para recolectar evidencias materiales y ejecutar el levantamiento técnico del cuerpo en medio de la conmoción de los viajeros. Posteriormente, los restos fueron trasladados en una unidad móvil forense hacia los laboratorios del Instituto de Medicina Legal para los análisis de rigor que permitieran su individualización.
Especialistas de la morgue asignada lograron establecer la plena identidad de este ciudadano, confirmando además que era natural de la capital del Magdalena y residía en el sector de Gaira. El examen médico-legal resultó fundamental para aportar los primeros datos certeros dentro del expediente que abrieron las instituciones de corte investigativo para esclarecer el asesinato.
Los allegados del fallecido explicaron que el muchacho se ganaba la vida trabajando de manera independiente en el oficio de la barbería. De igual manera, manifestaron que el viernes 15 de mayo estuvo festejando un año más de existencia, siendo esa la última vez que sus seres queridos tuvieron contacto con él antes de que fuera encontrado sin vida en el vecino departamento.
La noticia del crimen generó profundas muestras de rechazo y dolor entre los habitantes de la población samaria, quienes describieron al afectado como una persona alegre y dedicada a sus labores cotidianas. Los parientes directos se desplazaron hasta Riohacha con el fin de tramitar la entrega de los restos y organizar las honras fúnebres en su tierra natal.
Un grupo de investigadores lidera actualmente las indagaciones pertinentes para reconstruir los últimos movimientos de la víctima y determinar cómo llegó hasta esa zona despoblada de La Guajira. Hasta el momento, las entidades de seguridad mantienen bajo estricta reserva los detalles de las hipótesis manejadas para capturar a los responsables de este homicidio.


