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Identifican a los nueve ocupantes que murieron en el jet privado que se estrelló en Florida

Entre las víctimas mortales del siniestro aéreo figuran cuatro miembros de una misma familia, sus acompañantes y la tripulación de la aeronave.

Nueve personas fallecieron tras el accidente en picada y posterior explosión de una aeronave privada Learjet 60 en una calle del condado de Palm Beach, en el estado de Florida, cuando realizaba un trayecto desde Austin, Texas, con destino hacia las Bahamas.

El hecho dejó como víctimas mortales a los siete pasajeros a bordo y a los dos integrantes de la tripulación, además de una persona en tierra que sufrió lesiones en una pierna a causa del impacto y la posterior deflagración.

Entre los ocupantes se encontraba una familia integrada por el empresario tecnológico de 44 años Adam Robinson, su esposa Helen Sharp, ceramista y ejecutiva de relaciones públicas, y sus dos hijos menores, Emma, de 4 años, y Charlie, de 2 años.

Junto al grupo familiar viajaban Rachael Reed y Charmi Fehr, así como la colombiana Anita Maria Cetina, quien se desempeñaba como la niñera encargada del cuidado de los dos menores de edad a bordo del vuelo.

La tripulación del Learjet 60 estaba compuesta por el piloto al mando, Jeffrey Gregory, de 55 años, con trayectoria en la aviación comercial y de vuelos chárter, y la copiloto Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años y nacionalidad brasileña.

Gadelha Filgueiras había obtenido su licencia de piloto a los 17 años de edad, acumulaba más de 1.300 horas de vuelo tras graduarse en la escuela de aviación American Flyers y residía con su familia en el estado de Florida.

Las identidades de los fallecidos fueron confirmadas de manera independiente por sus familiares y allegados a través de comunicados públicos, publicaciones en redes sociales y declaraciones entregadas a medios de comunicación.

Por su parte, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte (NTSB) asumió la investigación en el sitio del impacto para esclarecer las causas del siniestro, analizando factores como las condiciones meteorológicas, turbulencias, posible presencia de hielo y las comunicaciones por radio de la cabina.

Los organismos competentes y las autoridades aeronáuticas estadounidenses continúan con las labores de inspección técnica en la zona de Greenacres para recabar pruebas e integrar el informe oficial del hecho.

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