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Fin de la angustia en el Magdalena: hallan sin vida en Tasajera a pescador samario tras dos días de naufragio

El cuerpo de la víctima fue localizado este domingo por sus propios colegas, muy cerca del punto donde el sábado habían recuperado la lancha volcada

El operativo de búsqueda civil que movilizó a los gremios de pescadores de Gaira y Tasajera concluyó este domingo con el hallazgo del cadáver del pescador samario desaparecido desde el pasado viernes. El cuerpo fue avistado por compañeros de oficio a la altura del kilómetro 18 de la vía que comunica a Santa Marta con Barranquilla, poniendo fin a 48 horas de desespero tras el siniestro marítimo provocado por el paso de un remolcador en el sector de Punta Gloria.

La localización del pescador ocurrió en la misma zona costera donde el sábado un grupo de voluntarios, liderado por Cristian Medina, había logrado remolcar el casco de la embarcación y hallar prendas de vestir de la víctima. Este hallazgo confirma los temores del sobreviviente, Eduardo Noriega, quien desde el primer momento relató cómo la nave mayor los embistió y continuó su rumbo sin prestarles auxilio, dejando a ambos hombres a la deriva.

El rescate del cuerpo fue realizado de manera autónoma por los trabajadores del mar, quienes custodiaron los restos en la orilla hasta la llegada de las autoridades competentes. Esta acción reafirma las declaraciones previas de los pescadores, quienes han cuestionado la falta de acercamiento y coordinación por parte de las unidades de la Marina durante las jornadas de rastreo que ellos mismos costearon y ejecutaron.

La muerte del pescador samario ha generado un profundo rechazo hacia las versiones iniciales que sugerían un rescate oficial del sobreviviente. Noriega, quien nadó por más de dos horas hasta Playa Gloria para salvarse, reiteró que la tragedia fue producto de la imprudencia del remolcador y que la ayuda institucional llegó tarde, dejando la carga de la búsqueda en manos de la solidaridad de sus amigos y familiares.

En la comunidad de Gaira, donde residía la víctima, el ambiente es de duelo e indignación. Los allegados exigen que el hallazgo del cuerpo no sea el cierre del caso, sino el inicio de una investigación rigurosa que identifique a la embarcación mayor involucrada, basándose en los testimonios que indican que el bote fue prácticamente “pasado por encima” por el gigante de acero.

Tras el levantamiento del cadáver y su traslado a Medicina Legal, los pescadores locales hicieron un llamado a la Capitanía de Puerto para que se endurezcan los controles sobre el tráfico de remolcadores en zonas de pesca artesanal. El fallecimiento de este trabajador del mar se convierte en un símbolo de la vulnerabilidad de cientos de hombres que, como él, salen a faenar diariamente bajo el riesgo de no regresar por la falta de garantías en el Caribe.

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