El ataque se perpetró en un contexto de amenazas previas contra pescadores y el control territorial de estructuras criminales.
Un violento ataque de sicarios interrumpió una celebración familiar en el corregimiento de Palmira, provocando la muerte inmediata de cuatro personas y dejando a otras tres con lesiones de gravedad. El suceso tuvo lugar en el barrio La Esperanza, donde un grupo de personas fue sorprendido por ráfagas de disparos mientras departían en plena vía pública durante la víspera del Día de la Madre.
De acuerdo con el reporte oficial, los agresores arribaron al sitio en motocicletas y abrieron fuego de manera indiscriminada contra los presentes, generando escenas de caos y desesperación. Entre los fallecidos se encuentran tres adultos y un adolescente de 15 años, todos integrantes de un mismo núcleo familiar, lo que ha generado una profunda consternación entre los habitantes de esta población dedicada a la pesca.
Tras el impacto de las detonaciones, la comunidad reaccionó para auxiliar a los sobrevivientes, quienes fueron remitidos de urgencia al hospital San José y centros asistenciales en Ciénaga. Testigos del hecho describieron un panorama de angustia, con familiares intentando protegerse detrás de vehículos y muros, mientras los delincuentes escapaban del sector aprovechando la oscuridad de la madrugada y el pánico generado.
Las víctimas mortales fueron identificadas como José Antonio Gutiérrez Sevilla, de 54 años; Mario Luis Gutiérrez Bravo, de 20 años; Alberto Mario Gutiérrez Corrales, de 29; y el menor de edad José David Gutiérrez Corrales. El levantamiento de los cuerpos se extendió hasta las primeras horas de la mañana, mientras los peritos de criminalística recolectaban las evidencias balísticas en el sitio del atentado.
Este hecho de sangre se registra en un momento crítico para la seguridad de la zona, donde pescadores habían advertido sobre presiones de grupos armados para impedirles trabajar en sectores de la Ciénaga Grande. La presencia de estructuras ilegales en los alrededores ha mantenido en alerta a la población por la disputa de rutas de movilidad que conectan este sector estratégico del Magdalena.
Investigadores de la Sijín y el CTI de la Fiscalía analizan los testimonios recolectados en la escena para establecer los móviles de la matanza y la identidad de los responsables. Hasta el momento, las indagaciones preliminares vinculan el ataque a posibles retaliaciones entre organizaciones criminales que operan en la jurisdicción y buscan el control de la zona.
El impacto emocional en la población es devastador, transformando lo que sería una festividad familiar en una jornada de luto colectivo y silencio forzado. Mientras las viviendas permanecen cerradas por temor a nuevos ataques, los residentes exigen garantías reales de seguridad para proteger la vida de los civiles que hoy se sienten atrapados en medio del fuego cruzado.


