La presión social en las calles de Buenos Aires obligó al Senado a retirar los puntos más dañinos del proyecto mientras el mandatario realizaba su visita oficial a Colombia.
Mientras el mandatario argentino realizaba su visita oficial a Colombia, miles de ciudadanos se volcaron a las calles de Buenos Aires para defender la soberanía de su país. Adultos mayores, jóvenes estudiantes, trabajadores y familias enteras desafiaron las inclemencias del clima para manifestar un rechazo rotundo al proyecto impulsado por el gobierno de Javier Milei, logrando que el Senado tuviera que retirar los puntos más dañinos de la iniciativa antes de enviarla a la Cámara de Diputados.
Las inmediaciones del Palacio Legislativo se llenaron de banderas y pancartas con consignas claras como “La patria no se vende ni se quema, se defiende”, “Argentina no está en venta” y denuncias explícitamente dirigidas contra la “Represión” estatal. La movilización ciudadana actuó como un cerco de presión política indispensable que obligó a la bancada oficialista de La Libertad Avanza a dar marcha atrás con la entrega de tierras a capitales internacionales y la flexibilización de los controles ambientales.
Caída del capítulo que abría la venta de tierras a extranjeros
El principal reclamo de la multitud concentrada en la Plaza de los Dos Congresos apuntaba contra el intento del Ejecutivo argentino de derogar los límites a la compra de campos por parte de empresas y personas extranjeras. La legislación de ese país mantiene un tope de protección del 15 % para evitar que los recursos naturales caigan en manos de multinacionales, una barrera que la propuesta del Gobierno buscaba desmantelar por completo.
Frente a la multitud que rodeaba el recinto parlamentario denunciando el remate de la patria, el oficialismo se vio forzado a retirar todo el Capítulo III antes de iniciar el debate. Para los manifestantes y los bloques de la oposición, la eliminación de este apartado representó una victoria directa de las familias y organizaciones que salieron a la calle a defender la soberanía territorial del país austral.
Victoria popular contra la especulación sobre terrenos quemados
Otro de los puntos derrotados por la movilización fue el intento de modificar la Ley de Manejo del Fuego para permitir el uso comercial y la construcción en tierras arrasadas por las llamas. La normativa vigente en Argentina prohíbe el cambio de uso de suelo durante 30 y 60 años después de un incendio, justamente para evitar que grupos económicos provoquen quemas intencionales para hacer negocios inmobiliarios o agrícolas sobre las cenizas.
Minutos antes de la votación en general, la bancada oficialista tuvo que quitar también este capítulo al comprobar que no contaba con los votos necesarios en el recinto. La presión popular en las calles expuso el peligro de premiar la especulación financiera con el fuego, salvaguardando la protección sobre humedales, vegetación y áreas naturales de todo el territorio argentino.
La amenaza de los desalojos exprés sobre los sectores populares
Pese al freno de los artículos territoriales y ambientales, la mayoría oficialista y sus aliados en el Senado aprobaron por 37 votos a favor y 33 en contra los capítulos que aceleran la expulsión de personas de sus viviendas. La nueva medida crea un proceso judicial de trámite sumarísimo que permite a los jueces ordenar el desalojo inmediato bajo la sola presentación de una denuncia, autorizando notificaciones electrónicas y allanamientos policiales.
Esta resolución genera profunda indignación en la población argentina golpeada por la crisis económica, los sueldos insuficientes y las deudas de alquiler. Organizaciones sociales advirtieron que la ley busca castigar de forma implacable a las familias trabajadoras y a los inquilinos vulnerables, facilitando la pérdida del techo sin garantizar alternativas ni evaluar la situación de quienes no llegan a fin de mes.
Asimismo, la norma aprobada recorta las facultades del Estado para realizar expropiaciones en favor del bien común, imponiendo exigencias restrictivas y obligando a pagar indemnizaciones altísimas actualizadas por inflación a los grandes propietarios. Este blindaje patrimonial dificultará que las autoridades utilicen terrenos privados para construir obras públicas, escuelas o responder ante emergencias y desastres naturales.
Maniobras parlamentarias en un recinto fracturado
El debate en la Cámara Alta se extendió por casi trece horas bajo la conducción del senador Bartolomé Abdala, dado que la vicepresidenta Victoria Villarruel quedó temporalmente a cargo del Poder Ejecutivo por el viaje de Milei a Colombia y Ecuador. Nada más iniciar la sesión, el bloque de la oposición exigió enviar el proyecto a comisiones denunciando irregularidades y modificaciones opacas en los textos, pero el oficialismo logró frenar la propuesta con 38 votos contra 31.
Durante la jornada se escucharon duros enfrentamientos políticos en el recinto. La senadora oficialista Patricia Bullrich defendedió la norma atacando a la oposición, mientras que legisladores como José Mayans la calificaron de inconstitucional y pensada exclusivamente para beneficiar a las élites económicas. Paralelamente, se debatieron roces diplomáticos con Brasil y denuncias por conflicto de intereses contra el senador libertario Joaquín Benegas Lynch por su firma consultora de campos.
Represión brutal contra adultos mayores y jóvenes manifestantes
Mientras dentro del edificio se negociaba el texto, afuera las fuerzas de seguridad desataron una feroz represión contra el pueblo movilizado. A partir de las cinco de la tarde, más de dos mil efectivos con escuadrones antidisturbios, camiones hidrantes y motocicletas avanzaron sobre la plaza disparando gas lacrimógeno a corta distancia, perdigones de goma y chorros de agua a presión directamente contra los manifestantes.
La violencia policial no discriminó entre los grupos de jubilados, jóvenes autoconvocados y familias que resistían pacíficamente cantando el himno nacional. El operativo dejó un saldo dramático de más de 1.500 heridos atendidos por las postas médicas con quemaduras de gas, problemas de asfixia y cortes graves – incluyendo a periodistas lesionados con traumatismos de cráneo -, además de decenas de personas detenidas de forma arbitraria durante razzias policiales por las calles del centro de Buenos Aires.
Con información de EFE/AP/Medios locales


