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El retrato de Petro para la Casa de Nariño rompe el protocolo con guayabera, tenis y elementos simbólicos

La pintura oficial del mandatario combina la Gala Caribeña con una amplia narrativa visual sobre su trayectoria e ideología política.

El retrato oficial del presidente Gustavo Petro, destinado a ser exhibido en el pasillo de exmandatarios de la Casa de Nariño al término de su mandato, rompió con el esquema tradicional de los retratos de Estado en Colombia al presentar una composición dominada por la vestimenta de Gala Caribeña y una detallada carga simbólica.

La obra, elaborada por el artista Luis Jaime Rojas Rodríguez mediante contratación directa con el Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (Dapre), muestra al jefe de Estado vestido de punta en blanco con guayabera, pantalón y calzado deportivo del mismo color, mientras permanece sentado en una silla de madera.

Un fondo del campo colombiano y el mensaje del lápiz

El fondo de la pintura integra un paisaje rural compuesto por una vivienda campesina, cultivos de café y montañas bajo un cielo de arreboles, una atmósfera enmarcada por mariposas amarillas que remiten de manera directa a la obra literaria del premio Nobel Gabriel García Márquez.

Como elemento central en su postura, el mandatario empuña un lápiz en su mano izquierda, un símbolo icónico que evoca el proceso de la Constitución de 1991, la transición de la lucha armada a la democracia y el valor de la ley frente a las armas.

Lo que dicen las pulseras y la cruz en sus manos

En las muñecas del presidente se aprecian varios distintivos que resumen su pensamiento e historia: en la mano izquierda figuran dos pulseras con las franjas de la bandera del movimiento M-19 y la bandera de Palestina, como muestra de su pasado político y solidaridad internacional.

Por su parte, en la mano derecha la obra detalla tres elementos de igual valor simbólico: una pulsera con la bandera de Colombia, otra con la divisa de “Guerra a Muerte” inspirada en el decreto de Simón Bolívar de 1813 y la cruz franciscana de Tau como emblema de paz y humildad.

Lo que dijo Petro al dar a conocer el retrato

Respecto a la exhibición de la pieza en el Palacio de Gobierno, el jefe de Estado se pronunció en sus canales oficiales asegurando: “Este cuadro quedará en el corredor de los presidentes de Colombia hasta que alguien lo quite”.

Así mismo, el presidente condicionó la instalación formal de su pintura a un acto de reparación histórica en la galería presidencial: “Se pondrá en el momento que se ponga el cuadro del presidente negro Carlos Nieto y del presidente indígena General José María Melo”.

A su vez, dirigiéndose a los sectores ciudadanos que respaldaron su gestión en el Ejecutivo, el mandatario compartió la imagen expresando: “A quienes les pareció que valió la pena, la Colombia justa, democrática, reconciliada y bella les dejo esta foto para que la guarden en su corazón”.

El costo de las obras y la polémica en el Congreso

En el plano contractual, las plataformas estatales confirmaron que la elaboración del retrato tuvo un costo de $75 millones, al tiempo que se adjudicaron $45,5 millones a la artista Ada Ruth Margarita Ariza Aguilar para el cuadro oficial en óleo de la vicepresidenta Francia Márquez.

Los contratos suscritos desataron posturas enfrentadas en el Congreso, donde el senador electo Andrés Forero cuestionó el gasto fiscal en estas piezas artísticas, mientras que el representante Eduard Sarmiento defendió el valor y la retribución económica al trabajo artístico institucional.

Finalmente, el presidente Petro aprovechó la difusión de su obra para hacer un llamado a la movilización ciudadana:

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