La creadora de contenido regresaba de un viaje de ayuda en Venezuela cuando quedó atrapada en medio de una manifestación.
La influenciadora Andrea Valdiri se vio involucrada en un incidente registrado en la glorieta de Francisco El Hombre, en Riohacha, cuando se dirigía hacia Barranquilla tras finalizar una jornada de entrega de ayudas humanitarias en Venezuela. La creadora de contenido, que viajaba con dos acompañantes en su camioneta, se encontró de imprevisto con un bloqueo vial en La Troncal del Caribe, el cual era adelantado desde tempranas horas de la mañana por comerciantes informales del Mercado Viejo.
Al intentar transitar por este corredor vial en medio de la congestión, la influenciadora logró llegar a un acuerdo inicial con uno de los manifestantes para que le permitiera el paso. Sin embargo, al avanzar pocos metros, un amplio grupo de personas rodeó su camioneta para cuestionar su conducta, impidiéndole continuar su recorrido por la carretera y desatando un fuerte altercado donde golpearon y rayaron su vehículo.
Reclamaciones de los manifestantes en la vía
Los vendedores informales mantenían el plantón sobre la calle 15 con carrera 7 y Avenida El Progreso para denunciar la exclusión y la falta de planificación en el contrato de construcción de la nueva plaza del mercado por parte de la Alcaldía de Riohacha. Durante este tenso cruce de palabras, la agitación aumentó cuando una mujer de la manifestación confrontó directamente a la creadora de contenido y le gritó: “¿Estas amenazando? búscanos búscanos amenázanos”.
Con esta frase dicha en medio de la protesta, la ciudadana le habría recordado un polémico caso que involucró a la barranquillera semanas atrás, antes de su viaje de ayuda hacia el vecino país. El reclamo de la manifestante haría referencia directa a un fuerte incidente que la creadora de contenido sostuvo en la capital del Atlántico con un joven a por supuestos mensajes intimidatorios a través.
El antecedente de la polémica en Barranquilla
En aquella ocasión, el ciudadano demostró su rechazo al apoyo político que la influenciadora le brinda a Abelardo de la Espriella, manifestando en un mensaje que ni a ella ni a sus hijas las quería ver en Barranquilla. Ante esta declaración, que Valdiri calificó como una amenaza contra su seguridad y la de su familia, la mujer decidió trasladarse personalmente hasta la vivienda del joven.
La creadora de contenido llegó hasta el domicilio del ciudadano con el objetivo de exigirle de frente que le sostuviera las palabras que había escrito en las redes sociales. El verdadero problema que expuso a la influenciadora a una masiva cancelación digital, a una lluvia de críticas y a una notable caída de seguidores fue el haber grabado al joven y expuesto públicamente la fachada de su vivienda.
Críticas y caída de seguidores en redes
Muchos usuarios cuestionaron la acción, señalando que publicar esos datos exponía al ciudadano a que alguno de sus seguidores arremetiera en su contra sin medir las consecuencias de seguridad para el implicado. Tras la controversia generada en las plataformas digitales, la barranquillera se defendió de los señalamientos argumentando públicamente que simplemente hizo lo que cualquiera haría por defender a su familia.
Asimismo, la influenciadora anunció que llevaría el caso hasta las vías legales para aclarar la situación vivida con el joven de Barranquilla. Diversos sectores del público interpretaron que el anuncio de recurrir a las vías legales fue por temor a que el propio joven u otras personas emprendieran acciones jurídicas en su contra por exponer al joven además de la ubicación de su residencia sin medir consecuencias o los riesgos a los que exponía al joven tras exponerlo a él y la ubicación de su residencia ante las redes sociales por haberle enviado mensajes de rechazo por su voto a Abelardo de la Espriella.
Interpretaciones y señalamientos políticos
Este panorama reavivó los cuestionamientos sobre el uso de sus redes sociales para confrontar directamente a los ciudadanos que la critican y su afinidad política. Los presentes en Riohacha la llamaron “abelardista” durante los reclamos, mientras que los comerciantes se identificaron abiertamente como petristas y cepedistas en medio de la aglomeración.
Además, durante el incidente sus gestos físicos como taparse la nariz cuando la increpaban generaron múltiples interpretaciones no favorables para ella. Una de estas opiniones y la que ya rueda en las redes sociales es que el gesto de taparse la nariz fue tomado como una muestra de asco hacia quienes protestaban y la señalaban, calificándolo como un acto clasista.
A raíz de todo este desorden y el constante movimiento del carro rodeado por la multitud, surgió la versión de que el vehículo habría embestido a un ciudadano, pasando una llanta sobre el pie de un comerciante que debió ser trasladado a un centro médico. Tras la intervención de la Policía Nacional y agentes de Tránsito para controlar la alteración del orden, la creadora de contenido decidió devolverse y no continuar su recorrido por esa vía.


