El grupo disidente respondió tras el pronunciamiento que hizo el presidente electo durante la entrega de su credencial.
La tensión en el orden público se agudizó la tarde del pasado jueves en el municipio de Valdivia, en el norte de Antioquia. Este hecho ocurrió pocas horas después de que el mandatario electo, Abelardo de la Espriella, recibiera de forma oficial la credencial que lo certifica como el próximo jefe de Estado para el periodo 2026-2030.
Durante el acto de entrega de su documento, De la Espriella envió un fuerte ultimátum a los grupos armados al margen de la ley. El mandatario electo advirtió que no mantendrá negociaciones y les otorgó un plazo improrrogable de un mes para someterse a la justicia, señalando que de lo contrario enfrentarían toda la capacidad militar y la fuerza del Estado.
El ataque y la parálisis en la Troncal de Occidente
La respuesta de las disidencias de las FARC, específicamente de la línea de alias ‘Calarcá’, consistió en la parálisis de la Troncal de Occidente a la altura del sector La Paulina. En ese punto estratégico, que comunica a Medellín con la Costa Atlántica, los subversivos de la Estructura 36 instalaron dos cilindros bomba directamente en la carretera y dos trampas explosivas adicionales en zonas aledañas.
Hacia las 2:30 p.m., tropas especializadas del Grupo Marte y del Grupo Liviano de Caballería N.º 9 de la Séptima División del Ejército llegaron al sitio tras la alerta de la comunidad. Mientras los uniformados adelantaban las delicadas tareas técnicas de inspección para desactivar las cargas, los integrantes del grupo criminal abrieron fuego y hostigaron a los soldados, desencadenando un fuerte combate en plena vía pública.
La balacera en medio del corredor vial generó escenas de pánico generalizado entre decenas de conductores de carga, pasajeros y transportadores que quedaron atrapados en el fuego cruzado. Las operaciones militares debieron suspenderse de manera temporal para repeler el ataque armado de los guerrilleros y asegurar el perímetro antes de proceder con las detonaciones.
Una vez controlada la situación y asegurado el terreno, el personal militar no solo encontró los cilindros, sino que detectó una inscripción desafiante escrita con pintura roja sobre la placa asfáltica. El texto citaba textualmente: “No copiamos de tigre ni de paramilitar. FARC-EP”, en referencia directa al apodo con el que los seguidores denominaron a De la Espriella durante su campaña.
Reporte oficial y habilitación de la vía principal
El brigadier general Eduardo Arias, comandante de la Séptima División del Ejército Nacional, confirmó posteriormente que los técnicos antiexplosivos lograron neutralizar y destruir de forma controlada la totalidad de las cuatro cargas letales instaladas. El oficial resaltó que los dispositivos adicionales buscaban afectar tanto a los viajeros civiles como a las tropas que atendían la emergencia en la carretera.
Afortunadamente, las autoridades militares confirmaron que ninguna persona de la población civil ni ningún miembro de la fuerza pública resultó lesionado durante el hostigamiento. Finalmente, a las 7:50 p.m., el tránsito vehicular fue completamente habilitado tras horas de cierre y zozobra, aunque el personal del Ejército mantendrá una presencia masiva en la subregión para evitar nuevas arremetidas.
Esta estructura criminal de las disidencias de alias ‘Calarcá’ formaba parte de las facciones que mantenían conversaciones y diálogos de paz con el saliente gobierno del presidente Gustavo Petro. Su accionar en departamentos como Antioquia continuaba bajo el seguimiento de la Fuerza Pública por delitos como narcotráfico, extorsión, secuestro y reclutamiento ilícito.
La credibilidad de este grupo estuvo en el centro de la controversia luego de que se incautaran dispositivos en una caravana en julio de 2024, donde Noticias Caracol reveló archivos en custodia de la Fiscalía que evidenciaban presuntos nexos con miembros de inteligencia. Los documentos mostraron que la organización armada del grupo disidente continuaba con actividades delictivas y órdenes de fortalecer su componente armado en medio del proceso de diálogo.


