La procesada es señalada de coordinar el rapto del adolescente para que la estructura criminal que opera en la zona lo ejecutara brutalmente.
La justicia colombiana dictó medida de aseguramiento en centro carcelario contra María Mónica Quiñones Graciano, conocida en el mundo criminal como alias “La Tía” o “La Mona”. Esta mujer es señalada por la Fiscalía General de la Nación como una pieza clave en el engranaje logístico de las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también denominadas como “Los Pachenca”, que operan con rigor en el departamento de La Guajira.
El caso que originó su captura se remonta a diciembre de 2025, cuando el joven venezolano Gabriel Enrique Fernández Bermúdez, de 15 años, fue interceptado en el corregimiento de Mingueo. Según el material probatorio, Quiñones Graciano habría liderado la ubicación y retención del menor para posteriormente entregarlo a los comandos armados de la organización ilegal, quienes lo sometieron a torturas y finalizaron su vida mediante una decapitación en la zona alta de la región.
El rol de “La Tía” en la estructura criminal
Las investigaciones revelan que el rostro de la imputada quedó registrado en dispositivos de video mientras custodiaba al adolescente antes de que este fuera trasladado en motocicleta hacia su destino final. Para el ente acusador, “La Tía” no solo participó en este acto de barbarie, sino que fungía como una articuladora de suministros, encargada de proveer armamento, uniformes y equipos de intendencia a los combatientes de las ACSN.
Además de la logística, la mujer ejercía un control social asfixiante en las comunidades locales, donde señalaba a ciudadanos que presuntamente incumplían los códigos de conducta impuestos por el grupo armado. Estas delaciones derivaban en sanciones económicas, restricciones a la libre movilidad o, como ocurrió en el caso del joven extranjero, en órdenes de ejecución sumaria bajo la supuesta “justicia” de la estructura criminal.
El adolescente había sido señalado por la población de estar involucrado en la muerte de la niña Shelsy Michel Navarro Ojeda, de 3 años, cuyo cuerpo fue hallado en una vivienda donde el joven se hospedaba temporalmente. Sin embargo, los reportes indican que no existían pruebas técnicas ni judiciales que lo vincularan directamente con el atroz crimen de la menor, más allá de la sospecha por ser un habitante recién llegado al sector.
A pesar de la ausencia de un debido proceso, la organización armada decidió intervenir tras la conmoción social que generó el hallazgo de la pequeña dentro de un saco de café. Fue en ese momento cuando se activó el plan criminal liderado por Quiñones, quien facilitó que el joven cayera en manos de los verdugos que finalmente publicaron el resultado de su “juicio” en plataformas digitales.
Un linchamiento impulsado por alias Naín
El asesinato del menor fue reivindicado en redes sociales por Naín Andrés Pérez Toncel, alias “Naín”, cabecilla de la organización, quien calificó el acto como una respuesta de sus “perros” ante un supuesto “cerdo”. Estas publicaciones, que circularon ampliamente, evidenciaron la sevicia con la que actuaron los miembros del grupo armado al desmembrar a una persona que legalmente gozaba de la presunción de inocencia.
Testigos del hecho relataron que el adolescente, con voz entrecortada, negó su responsabilidad y mencionó a otra persona de 14 años como el posible autor, pero sus súplicas fueron ignoradas por la turba y los delincuentes. La presión social y el deseo de venganza inmediata fueron capitalizados por “Los Pachenca” para fortalecer su imagen de autoridad violenta en los corregimientos cercanos a la Sierra Nevada.
Críticas por la falta de justicia para Shelsy Michel
En medio de la judicialización de los responsables del homicidio de Fernández Bermúdez, los habitantes de la zona han expresado un profundo descontento con el curso de las indagaciones estatales. Los pobladores manifiestan que, aunque la gravedad del linchamiento es innegable, las autoridades han volcado todos sus esfuerzos en capturar a quienes participaron en la retaliación contra el joven, dejando en un segundo plano la búsqueda de la verdad sobre el feminicidio de la niña.
La comunidad exige con insistencia que la Fiscalía no descuide el expediente original, pues hasta el momento no se ha determinado con certeza quién o quiénes están detrás de la muerte de la pequeña Shelsy Michel Navarro Ojeda. Mientras alias “La Tía” enfrenta cargos por concierto para delinquir y homicidio agravado, el vacío de respuestas sobre el asesinato de la infante mantiene en vilo a una población que se siente desprotegida ante la violencia y la impunidad oficial.

