La red hospitalaria del Cauca se encuentra en alerta máxima mientras las autoridades intentan recuperar el control de este corredor estratégico, fracturado por una violenta ofensiva que ha dejado un enorme cráter en el asfalto.
Un ataque terrorista sacudió este sábado 25 de abril al departamento del Cauca, luego de que estructuras de las disidencias de las Farc activaran artefactos explosivos de alto poder en el sector conocido como El Túnel, en Cajibío. El atentado, dirigido de forma indiscriminada contra civiles que transitaban por la vía Panamericana, deja hasta el momento un saldo trágico de siete personas fallecidas y 17 heridos con lesiones de gravedad, según los reportes oficiales preliminares.
La incursión armada comenzó exactamente cuando el reloj marcaba las 12:35 del mediodía, momento en que individuos con armas de largo alcance interrumpieron el flujo vehicular entre las ciudades de Popayán y Cali. Bajo amenazas, los subversivos obligaron a los conductores a detenerse para proceder con la marcación de vehículos con grafitis alusivos a las Farc sobre las carrocerías, instalando un clima de terror que precedió a las detonaciones que destruyeron gran parte de la infraestructura vial.
Ataque indiscriminado contra vehículos civiles
La magnitud de la tragedia alcanzó su punto máximo cuando uno de los cilindros cargados con explosivos impactó de lleno contra una buseta de servicio público que se encontraba atrapada en el bloqueo. La potencia del estallido no solo destrozó el techo y los ventanales del vehículo de pasajeros, sino que también afectó a otros automotores cercanos, dejando escenas de caos y dolor entre los sobrevivientes que intentaban auxiliar a las víctimas.
En registros difundidos a través de redes sociales, la comunidad mostró que la buseta quedó con daños estructurales severos, mientras el asfalto cedía ante la presión de la carga explosiva de fabricación industrial. Un testigo del ataque relató a través de un video la crudeza del instante “Hermano, acaba de haber una bomba allí en un carro. Encima de la buseta”, exclamó mientras se evidenciaba el daño total en el corredor vial.
Muchos viajeros que venían en sentido contrario decidieron suspender sus desplazamientos de inmediato al conocer la noticia, especialmente en sectores como Mandivá y Santander de Quilichao. En estas zonas, la misma comunidad ha tenido que intervenir para prevenir que más vehículos avancen hacia el área del siniestro, intentando evitar que la cifra de afectados siga escalando ante la posible presencia de más artefactos explosivos.
Voces de rechazo y balance de víctimas
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, fue el primero en confirmar la magnitud del atentado, calificándolo como un acto de violencia indiscriminada que golpea el corazón del departamento. El mandatario utilizó sus canales oficiales para expresar el luto que embarga a la región tras el reporte oficial de las víctimas civiles y el estado crítico en el que ingresaron los sobrevivientes a los centros asistenciales.
“Ha sido activado un artefacto explosivo en la vía Panamericana, en el sector de El Túnel, Cajibío, en un ataque indiscriminado contra la población civil que, de manera preliminar, deja siete civiles muertos y más de 17 heridos de gravedad”, manifestó el gobernador Guzmán. Además, el mandatario calificó lo sucedido como “una tragedia que nos desgarra como departamento y enluta profundamente a nuestras familias”.
Por su parte, el director de la Unidad de Restitución de Tierras (URT), Giovani Yule, oriundo de esa región, también condenó el atentado de manera enfática ante la opinión pública. “Rechazamos de manera contundente y con profunda preocupación los hechos terroristas ocurridos en el sector de El Túnel, donde nuevamente la violencia golpea a la población civil y altera la tranquilidad de nuestras comunidades”, señaló el funcionario.
Ofensiva coordinada en el suroccidente
Este hecho no es un incidente aislado, sino que se suma a la escalada de violencia que se ha registrado en las últimas horas en el Cauca y el Valle del Cauca. Las autoridades atribuyen estos ataques a las disidencias de las Farc, quienes también intentaron recientemente un atentado con un dron cargado con explosivos contra el batallón José Hilario López en Popayán, el cual fue neutralizado por el Ejército.
En el Valle del Cauca, la situación también se ha tornado crítica, con reportes de atentados en ciudades como Cali y Palmira contra unidades militares, dejando daños en viviendas y establecimientos comerciales. Asimismo, en el municipio de Jamundí se han presentado hostigamientos constantes y explosiones contra la Fuerza Pública, lo que evidencia un plan de ataque simultáneo en diversos puntos estratégicos del país.
Adicionalmente, en zonas rurales del departamento se han denunciado hostigamientos y ataques directos contra la infraestructura productiva, incluyendo maquinaria utilizada en el sector cañero. Esta serie de eventos ha generado un clima de zozobra total, donde la población civil queda en medio de las acciones de los grupos armados ilegales que buscan demostrar control territorial mediante el uso del terrorismo.
Crisis de seguridad y movilidad total
La parálisis en la vía Panamericana ha dejado incomunicada a la capital del Cauca con el resto del país por el costado norte, afectando gravemente el abastecimiento y el traslado de pacientes. Las escenas captadas en Cajibío han sido descritas como “terribles” por líderes políticos como Paloma Valencia, quien exigió protección inmediata “Exigimos protección del Estado para el suroccidente. No más paz total”, manifestó la senadora.
El Gobernador Guzmán instó al Gobierno Nacional a responder con acciones contundentes frente a esta arremetida que ya afecta a municipios como El Tambo, Caloto, Guachené y Miranda. “Como Gobierno Departamental, estamos atendiendo la emergencia con toda nuestra capacidad institucional. Nuestra red hospitalaria se encuentra al límite y nuestra Fuerza Pública permanece al frente”, advirtió el mandatario al cierre de su comunicado.
Mientras tanto, los equipos de emergencia y la fuerza pública mantienen la alerta máxima en el sector de El Túnel para realizar las labores de criminalística y remoción de escombros. La incertidumbre persiste sobre la estabilidad del terreno, dado que la detonación de los cilindros bomba no solo cobró vidas, sino que comprometió la integridad estructural de la carretera que comunica a todo el suroccidente colombiano.


