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Escapó de un atentado en el que murió su amigo, pero meses después los sicarios regresaron por él

La víctima fue ultimada en el mismo sector donde, meses atrás, había sido acribillado otro joven que lo acompañaba. En aquel entonces logró huir de las balas, pero esta vez los mensajeros de la muerte no fallaron

La noche del pasado domingo parecía marchar con total tranquilidad, hasta que el sonido ensordecedor de varios disparos rompió el silencio en el parque del barrio El Carmen, en el municipio de Fundación. De inmediato, los residentes salieron de sus viviendas para indagar qué había ocurrido, encontrándose con una escena violenta, un joven había sido atacado con arma de fuego y yacía tendido en la terraza de una casa aledaña.

La víctima fue identificada rápidamente por vecinos y familiares como Camilo Parra, quien, según informaron las autoridades, era un reconocido residente de este sector. La consternación se apoderó de los presentes, pues el ataque ocurrió de manera sorpresiva en un espacio que minutos antes se encontraba en calma.

Testigos del asesinato señalaron que Parra ya había sufrido un atentado el pasado mes de enero. En aquel episodio, dos sujetos llegaron a las afueras de la biblioteca municipal y arremetieron contra un grupo de jóvenes. En esa ocasión, la mayoría logró correr, pero Frank Sánchez, quien acompañaba a Parra, no logró reaccionar a tiempo y recibió múltiples impactos de bala que le segaron la vida minutos después en el hospital.

En aquel entonces, tras el fallecimiento de Sánchez, muchos catalogaron su destino bajo la frase “el que nada debe, nada teme”, mientras otros aseguraron que los nervios lo paralizaron. Parra, por el contrario, fue uno de los que logró escapar de la muerte en ese primer encuentro, pensando quizás que sus verdugos se habían olvidado de él; sin embargo, la noche de este domingo se demostró lo contrario.

Pese a que aquel ataque de enero dejó testigos presenciales, las autoridades a cargo del caso, no lograron capturar a los responsables ni dar respuestas claras sobre el homicidio de Sánchez. Los acompañantes de aquella noche quedaron ante la percepción de los fundanenses como piezas clave del caso, pero la justicia pareció estancarse sin ofrecer resultados contundentes.

Este domingo, los mensajeros de la muerte regresaron para silenciar a Camilo Parra. Los sicarios lo tomaron por sorpresa y en esta oportunidad, el joven no tuvo margen de maniobra para refugiarse; lo atacaron a quemarropa sin que mediara palabra alguna, ejecutando el plan con una rapidez que impidió cualquier intento de defensa.

Tras el crimen, uniformados de la Policía local y miembros de la SIJIN acordonaron la zona para proteger las evidencias. Posteriormente, el personal del CTI de la Fiscalía realizó las pesquisas correspondientes y procedió con el levantamiento del cuerpo para su traslado a la morgue de Medicina Legal del municipio.

Hasta ahora, las autoridades no han emitido un comunicado oficial, pero la familia de Parra y los habitantes de Fundación exigen justicia y celeridad. Hoy, quienes conocían al joven se preguntan con indignación ¿por qué, siendo un testigo directo de un asesinato previo, la justicia no lo cobijó bajo un programa de protección que evitara este fatal desenlace?

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