¿Periodismo o desinformación? RTVC declara la guerra a las “Fake News” sobre la película del almirante Padilla

El Sistema de Medios Públicos califica de falsas las denuncias sobre un gasto de 4 millones de dólares y acusa a grandes medios de orquestar una campaña de desinformación

La cúpula de RTVC, liderada por Hollman Morris, ha emprendido una ofensiva mediática para desmentir lo que denomina una “campaña de noticias falsas” orquestada por sectores de la prensa nacional. Según el gerente del Sistema de Medios Públicos, medios como Blu Radio y la Revista Semana han tergiversado deliberadamente las cifras de inversión de la película sobre el Almirante Padilla, manipulando la opinión pública al afirmar que el Estado destinó 4 millones de dólares a la producción.

Esta arremetida mediática por parte de la entidad pública no es un hecho aislado, sino la respuesta a una ola de críticas que ha inundado las redes sociales y los espacios de opinión. La dirección de RTVC considera que la difusión de estas cifras infladas tiene un objetivo claro: minar la credibilidad de la administración actual y dañar la reputación de sus proyectos audiovisuales.

El choque por las cifras: ¿Realidad o narrativa?

Para RTVC, la precisión técnica en el manejo de los presupuestos es innegociable frente a lo que consideran una campaña de desprestigio. La versión oficial de la entidad es tajante, la inversión estatal es de exactamente 8.000 millones de pesos, provenientes del Fondo Único TIC.

Según Morris, el 49% restante del presupuesto total proviene de capital privado aportado por la productora Valencia, un detalle que, según la entidad, fue omitido intencionalmente por sus detractores para inflar la cifra ante la audiencia.

El gerente calificó directamente de falaces las afirmaciones de periodistas como Néstor Morales ante los micrófonos de la radio nacional. “El señor Néstor Morales y varios medios están diciendo que la película cuesta 4 millones de dólares, FALSO. El dinero impuesto de ustedes los colombianos son 8 mil millones de pesos”, sentenció Morris.

Esta estrategia comunicativa busca contener el daño reputacional causado por la réplica masiva de cifras infladas en otros portales informativos. La entidad sostiene que los medios denunciados no solo erraron en el cálculo financiero, sino que buscaron presentar la inversión como un gasto excesivo y discrecional del Ejecutivo.

La defensa legal y la visión cultural

En la orilla opuesta, el proyecto ha enfrentado una tormenta política en el Legislativo que no parece amainar. Figuras como la senadora María Fernanda Cabal han tildado al presidente de “enfermo narciso”, comparando la inversión cinematográfica con la crisis del sistema de salud colombiano.

Frente a estas acusaciones, el Gobierno se escuda estrictamente en la legalidad vigente. El proyecto, que contará con la actuación estelar de Cuba Gooding Jr., se presenta ante la opinión pública como el cumplimiento riguroso de la Ley 2334 de 2023.

Esta norma busca reivindicar la figura del Almirante José Padilla y la herencia de las comunidades afrocolombianas en la independencia. Para RTVC, la cinta es una “apuesta estratégica” para el desarrollo cultural y la internacionalización del cine nacional.

No obstante, columnistas como Salud Hernández-Mora han sostenido que, más allá del monto exacto, el uso de fondos públicos para un proyecto donde el presidente actúa como protagonista constituye una desviación de prioridades nacionales.

El cameo presidencial: ¿Propaganda o valor histórico?

La aparición de Gustavo Petro en una escena ha sido, sin duda, el epicentro del escándalo político. Hollman Morris aclaró que la propuesta salió de su propio despacho y del Ministerio TIC para realzar el valor histórico de la obra.

“Lo convencimos de que saliera en una pequeña escena”, confesó Morris, tratando de restar importancia a lo que la oposición considera una maniobra propagandística. Esta explicación ha servido como combustible para quienes exigen una explicación sobre el uso de la imagen pública.

La justificación no ha aplacado a críticos como Luis Ernesto Gómez, quien cuestiona la ética de usar la investidura presidencial para un “capricho” cinematográfico. El debate sobre si esto representa una falta de imparcialidad continúa vigente.

El futuro jurídico y el estreno inminente

El debate ha llegado a un cuestionamiento jurídico profundo sobre el alcance de la ley. Medios como Blu Radio aseguran que la norma invocada solo autoriza actos simbólicos y no el financiamiento de grandes producciones cinematográficas, desafiando la interpretación oficial.

Mientras la guerra de acusaciones se intensifica, el Ministerio TIC ya prepara la presentación del material detrás de cámaras para el próximo 16 de abril en el Festival de Cine de Cartagena, con el fin de contrarrestar las críticas.

El estreno definitivo, esperado para el 24 de julio, será el juez final de esta disputa. La sociedad colombiana decidirá si estamos ante una valiosa “apuesta cultural” o una cuestionable “derrochadora estrategia de imagen” en tiempos de crisis.

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