Tras precipitarse a tierra en la zona rural de Inzá durante labores de abastecimiento, se confirmó que la aeronave militar no disponía de cobertura contra todo riesgo.
El helicóptero UH-60 Black Hawk del Ejército Nacional, que se precipitó a tierra el lunes 19 de octubre en el municipio de Inzá, Cauca, no contaba con una póliza de seguro que cubriera la pérdida de la máquina. La información fue confirmada por fuentes militares a la revista Semana, indicando que por tratarse de un vehículo de combate destinado a misiones de alto riesgo, la cobertura aplicaba únicamente para los pasajeros.
La unidad realizaba labores de abastecimiento y traslado de personal en momentos en que sufrió el siniestro en medio de una zona montañosa. A bordo se desplazaban 19 militares, de los cuales cuatro integraban la tripulación y 15 correspondían a tropas del Ejército, resultando todos sobrevivientes a la emergencia.
Respecto a la situación operacional de las tropas, el Ejército Nacional manifestó a través de su cuenta de X: “Nos alegra informar que los 19 militares que viajaban a bordo del helicóptero resultaron ilesos y se encuentran en buen estado de salud”.
Imágenes conocidas por Caracol Radio evidenciaron la magnitud del impacto en el terreno boscoso, donde el helicóptero quedó volcado de costado y atrapado entre vegetación y troncos. La Fuerza Aeroespacial Colombiana dispuso de dos aeronaves ambulancia King-350 para colaborar en el traslado de los uniformados que requerían valoración médica hacia centros asistenciales.
Dentro de las hipótesis iniciales que analiza Caracol Radio sobre las causas de la precipitación se contempla un posible hundimiento o pérdida de altura durante el vuelo. Las autoridades militares mantienen bajo reserva el dictamen definitivo mientras avanzan las evaluaciones técnicas correspondientes.
La pérdida del helicóptero afecta el parque automotor aéreo de la institución, la cual dispone de 49 unidades de la flota Black Hawk. De ese inventario, 35 prestaban servicio operativo antes del hecho en Inzá, reduciendo la disponibilidad a 34 aeronaves para cubrir los despliegues en el país.
A este panorama se suma el estado de la flota de helicópteros rusos MI-17, de los cuales varios permanecen fuera de servicio por dificultades de mantenimiento. Esta contingencia ha obligado a destinar los Black Hawk a tareas habituales de carga y abastecimiento en regiones de difícil acceso.
Tras el accidente en el oriente del Cauca, un grupo de militares permanece en la zona montañosa realizando la custodia del material y acompañando las diligencias de investigación encaminadas a establecer los factores que provocaron la caída de la unidad.


