Narco estadounidense vivía en Minca con una fachada de ‘tendero’; el FBI y la Policía Nacional lo capturaron en Barranquilla
El ciudadano extranjero era requerido por una corte en Miami y según las autoridades, estaba aliado con la estructura criminal ‘Los Pachencas’
En una operación conjunta entre la Policía Nacional de Colombia y el FBI, se logró la captura en Barranquilla de Joshua David Linney, conocido como alias ‘El Grande’. Este ciudadano estadounidense es señalado como un objetivo de alto valor para las agencias de seguridad norteamericanas por liderar redes de narcotráfico internacional.
Linney, de aproximadamente 40 años, había logrado mimetizarse durante más de tres años en el corregimiento de Minca, en la Sierra Nevada de Santa Marta. Allí, bajo la apariencia de un emprendedor carismático, administraba una tienda de alimentos y artículos para turistas que servía de centro de operaciones ilícitas.
Nexos con las Autodefensas de la Sierra
La investigación reveló que ‘El Grande’ mantenía una alianza estratégica con las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada (ACSN), también conocidas como ‘Los Pachencas’. Según el expediente, Linney utilizaba su estatus migratorio para facilitar rutas de exportación de cocaína y anfetaminas producidas en la región Caribe.
Se presume que el estadounidense recibía aval directo de alias ‘Bendito Menor’, uno de los hombres más buscados del país, para operar en la zona. A cambio, Linney aportaba sus contactos internacionales en Florida para asegurar la recepción y distribución de los cargamentos de droga en suelo norteamericano.
Incluso, fuentes de la Fiscalía advierten que la defensa del capturado podría intentar presentarlo como miembro activo de este grupo armado. Esta maniobra buscaría incluirlo en los diálogos de la “paz total” del Gobierno Nacional para frenar su proceso de extradición y permanecer en territorio colombiano.
Una fachada de ‘Realismo Mágico’
En redes sociales, Joshua David Linney proyectaba la imagen de un extranjero enamorado de la naturaleza y la magia ancestral de Colombia. A través de perfiles comerciales de su tienda, denominada “Feliz Viaje”, compartía fotos de paisajes y cultura, lo que le servía como el escudo perfecto ante la comunidad.
Sin embargo, tras el mostrador de empanadas, arepas y patacones, se escondía un catálogo ilegal de sustancias alucinógenas. Los informes de inteligencia sugieren que en su quiosco se ofrecían estupefacientes a turistas extranjeros, convirtiendo el modesto local en un punto de encuentro para el consumo de drogas.
El rastro digital fue una pieza clave para los investigadores de la Dijín y el FBI, quienes rastrearon sus publicaciones constantes en Instagram. En sus cuentas, Linney documentaba desde la inauguración de su caseta hasta sus rutinas diarias, permitiendo a las autoridades establecer un patrón de sus movimientos.
Antecedentes y fallos judiciales
No era la primera vez que ‘El Grande’ enfrentaba a la justicia colombiana, pues ya contaba con un historial de reincidencia delictiva en la región. En abril de 2024, fue detenido en el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla mientras intentaba viajar hacia los Estados Unidos con sustancias ilícitas.
En aquella ocasión, la policía detectó sus nervios y descubrió que transportaba anfetaminas rosadas camufladas dentro de una bolsa de avena. No obstante, a pesar de las pruebas forenses positivas, el ciudadano estadounidense quedó en libertad poco después tras beneficiarse de un vencimiento de términos.
Tras ese episodio, Linney decidió refugiarse con más cautela en las montañas de la Sierra Nevada, delegando el transporte físico de la droga a terceros. Desde su escondite en Minca, se concentró en la coordinación logística y en el fortalecimiento de sus vínculos con los cabecillas de la organización criminal local.
El operativo final en Barranquilla
Finalmente, su exceso de confianza durante las festividades del Carnaval 2026 permitió a los agentes interceptarlo en plena vía pública de Barranquilla. Tras haber presumido en redes su asistencia a eventos como la Guacherna, fue abordado por uniformados mientras caminaba de bermuda y con un canguro terciado.
Con la ayuda de un traductor, se le notificó que una corte del Distrito Medio de Florida lo requiere formalmente por delitos de tráfico de drogas. La orden de captura con fines de extradición, emitida por la Fiscalía General el 16 de octubre de 2025, se hizo efectiva de inmediato para terminar con su fuga.
Tras su detención, Linney fue trasladado a Bogotá, donde permanece bajo custodia de la Dirección de Asuntos Internacionales de la Fiscalía. Su extradición se considera un hecho inminente, poniendo fin a la carrera delictiva del “tendero” que utilizó el turismo ancestral como pantalla para el narcotráfico.